Leopoldo López: «La causa venezolana no es de derechas o izquierdas, es de defensa de la libertad»

El líder opositor, ahora en el exilio en España, admite que se han enfriado las expectativas de relevo de Maduro: «Estamos en un momento difícil, pero tenemos que seguir adelante»

Leopoldo López, el viernes antes de un acto en Madrid
Leopoldo López, el viernes antes de un acto en Madrid

redacción / la voz

Está a punto de cumplir Leopoldo López (Caracas, 1971) dos meses en Madrid, adonde llegó tras su precipitada huida de la embajada española en Venezuela, y después de varios años en prisión primero y en arresto domiciliario después, convertido en una de las principales figuras opositoras a Nicolás Maduro. Eligió López la capital española para su exilio por ser el lugar en el que residen sus padres (su madre acaba de ser operada de un trasplante de riñón hace apenas una semana, recuerda durante la charla telefónica), y también sus tres hijos y su mujer, Lilian Tintori, otra activa opositora que a la vez le gestiona su caótica agenda, cargada de actos y entrevistas internacionales, en vísperas de unas nuevas elecciones en Venezuela.

-En estas semanas, ¿cómo está siendo la relación con el Gobierno español? O con una parte del Gobierno, porque no sé si ha mantenido algún diálogo con Podemos.

-La relación ha sido directamente con el presidente del Gobierno y su equipo, y con la ministra de Asuntos Exteriores. Y es una relación muy fluida, España ha estado siempre al lado de la causa por la libertad de Venezuela, por la democracia y por las elecciones libres. Pedro Sánchez promovió que se reconociera en países europeos a Juan Guaidó como presidente legítimo. España está y seguirá estando en la promoción de unas elecciones libres en nuestro país.

-¿Pero ha mantenido relación con alguien de Podemos en el Gobierno? Porque ha tenido reuniones con casi todos los grandes partidos...

-Solo directamente con Pedro Sánchez, que es quien preside. Yo entiendo que hay una coalición en España, pero en la conversación que tuve apenas 48 horas después de mi llegada a España, Pedro Sánchez me dejó claro que él es el encargado de dirigir el Ejecutivo y la política exterior española. Y sí, también he hablado con Pablo Casado, Inés Arrimadas, Santiago Abascal, Ayuso, Almeida, con senadores, diputados, con los expresidentes Rajoy, Aznar y González...

-Y de todos ellos, ¿a quién se siente más cercano?

-A todos, porque con todos hay plena coincidencia sobre lo que pasa en Venezuela y lo que tiene que pasar. Los tres expresidentes tienen una visión compartida de que en mi país hay una dictadura que es responsable de una tragedia humanitaria, y que hay que lograr unas elecciones libres y verificables. PSOE, PP, Ciudadanos y Vox me han demostrado su compromiso con el país.

-¿Usted cree que es más útil en España que en Venezuela?

-Son etapas diferentes. Intenté ser útil estando en la cárcel, estando en mi casa, estando en la embajada... Ahora las circunstancias han cambiado, pero creo que ahora sirvo mejor desde aquí. Estoy en España, sí, pero dedico todo mi esfuerzo y todas mis horas a la lucha por Venezuela. Ya en la cárcel tuve que aprender a hacer trabajo por el cambio desde la distancia, algo que tan bien sabemos con la pandemia.

-¿Y qué resultados cree que está obteniendo durante estas semanas en España? ¿Ha conseguido algún avance para el cambio en su país?

-Creo que lo más importante es que hemos hecho de la causa venezolana una causa común a través de esas reuniones y conversaciones con líderes en España. Y creo que eso ha ayudado a que haya una posición común en casi todo el arco de la política española. Este tema está por encima de diferencias ideológicas. El tema venezolano no es una cuestión de derechas o izquierdas, es un tema de defensa de la libertad y la democracia. He pedido unidad alrededor de la causa venezolana, y estamos cerca de verlo materializado.

-Usted es de un partido vinculado a la Internacional Socialista. Pero en España a la oposición venezolana, y en general toda crítica a Maduro, se asocia con la derecha.

-Esta es una causa que ha sido arropada en España y en el mundo por todo arco ideológico. Rajoy, Aznar o González coinciden en este tema, y tendrán sus diferencias en otras muchas cuestiones. Es cierto que hay un espectro de la extrema izquierda que ha sido aliado de la dictadura, pero que hoy ven que Nicolás Maduro es tóxico, que saben que defender a Maduro es defender a un criminal. Y no lo digo yo, lo dice la ONU, su comisión de derechos humanos. Pero tiene aliados, claro, en Irán, Turquía, Rusia... países que han acompañado a la dictadura, y nuestro desafío es que pasen a defender la democracia en Venezuela. Por eso tenemos que hablar con todo el mundo, para hacer de la causa venezolana una causa común.

-¿Cree que sigue habiendo esos aliados de Maduro entre la clase política española?

-No he encontrado a nadie que defienda incondicionalmente a Maduro en los últimos tiempos. Quizá en reuniones privadas de algunas facciones políticas, pero no he encontrado ningún posicionamiento público de ninguna organización. Y si lo hacen, estarán defendiendo a un criminal, a una estructura responsable de miles de muertos extrajudiciales.

López, junto a su esposa, Lilian Tintori
López, junto a su esposa, Lilian Tintori

«Hay que activar un nuevo ciclo de movilización de los venezolanos dentro y fuera del país»

La salida de Leopoldo López de Venezuela, a finales de octubre, desde la embajada España en Caracas no ha terminado de explicarse, y en sus comparecencias el coordinador de Voluntad Popular ha evitado dar pistas sobre esa huida.

-¿Qué papel jugó la embajada española en esa salida?

-Ninguno directo. Yo salí de Venezuela y de la embajada por mis propios medios, asumí la responsabilidad completa, desde la embajada hasta cruzar la frontera. Solo tengo cosas positivas que contar de la embajada y del embajador y su equipo.

-Exembajador, porque Jesús Silva por fue relevado justo tras su marcha. ¿Influyó lo que pasó con su escapada?

-No, ese cambio ya había sido anunciado.

-Usted se fue de un país donde parece que se han enfriado las expectativas de relevo de Maduro. Hace año y medio el cambio con Juan Guaidó pareciera inminente.

-Ciertamente, estamos en un momento difícil, pero tenemos que seguir adelante. Nos toca remontar una cuesta y volver a motivar un nuevo ciclo de entusiasmo y movilización de los venezolanos dentro y fuera del país, y no vamos a parar hasta lograrlo. Y esa es la característica del liderazgo que necesita Venezuela, que no podemos rendirnos.

-Ese liderazgo del que habla, ¿lo sigue asumiendo Juan Guaidó o hay que pensar en nuevas personas para ello?

-Juan Guaidó y la Asamblea Nacional, que es un movimiento que tiene una cabeza, un responsable, pero que también tiene un colectivo y una legitimidad que es esa asamblea que representa a 14 millones de venezolanos que votaron en el 2015 y eligieron una asamblea con dos tercios a favor de los sectores democráticos. Ese es el liderazgo que nosotros tenemos a pesar de las enormes dificultades del país. Allí no solo estamos confinados por la pandemia, no hay gasolina, no hay comida, no hay medios de comunicación, no se puede uno manifestar sin que haya riesgo para su propia integridad.

 -Pero resulta que con un crac económico y social global, con 60 países respaldando a Juan Guaidó, con una pandemia, con un presidente en Estados Unidos nada afín a Maduro como Donald Trump... Al final ahí sigue Maduro en el Palacio de Miraflores.

-Sin duda, este es un proceso de ciclos, pero no desistimos, no dejamos la bandera ni la lucha. Y en el caso de Estados Unidos, no veo que vaya a haber cambio. Habrá matices con Joe Biden, pero se va a mantener el foco: Venezuela necesita elecciones libres.

-Este domingo hay elecciones...

-No son elecciones, es un fraude electoral, y el destino de ese fraude será el mismo que las elecciones del fraude constitucional del 2017, o del fraude presidencial del 2018. Vamos a ver el rechazo internacional a este fraude de Maduro».

-¿Y no puede quedar más silenciada aún la oposición? ¿Al final no será un golpe para ustedes?

-Es como ocurrió en el 2018, unas elecciones que dieron lugar a que luego Juan Guaidó fuese reconocido como presidente encargado. Y eso fue gracias a que en el 2018 no se reconoció a nivel internacional ese resultado del fraude presidencial.

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