Incluso a tan solo días de la ruptura definitiva con la UE, los negociadores británicos que discutían el miércoles en Londres con los enviados de la Unión Europea se aferraban a algo de Europa: la sala estaba llena cajas de pizzas italianas. Era la pista visible de que la reunión se había prolongado más de lo previsto; como todas las del brexit, que nunca ha dejado de ser una sucesión de dilaciones. Pero, en teoría, eso se acaba ya este fin de semana. Solo quedan hoy y mañana, porque el lunes y el martes el Parlamento británico vota dos leyes que le otorgarán una posición de fuerza a la hora de interpretar el acuerdo de la futura relación con la UE. Esto no conviene a los países de la Unión, que se reúnen el jueves por última vez antes de que entre en vigor el acuerdo o el desacuerdo. Aunque, por supuesto, esto es la teoría. Nadie ha perdido dinero apostando a que el brexit incumple un plazo más.

Gracias por leer La Voz

Suscríbete al periodismo sin límites hecho en Galicia

WEB+APP
Lee todas las noticias en la edición digital y la aplicación, accede a contenidos exclusivos y disfruta de una lectura sin publicidad intrusiva
VERSIÓN PDF
Accede a la réplica del periódico en PDF, a todas las ventajas de la suscripción WEB+APP y a la hemeroteca de La Voz desde 1882

Últimos escarceos en torno al «brexit»