El centroderecha resurge en las municipales de Brasil, que sellan la debacle de Lula

Solo 2 de los 13 candidatos apoyados por Bolsonaro ganaron


bogotá / e. la voz

Brasil se modera. El centroderecha ha salido victorioso en la segunda vuelta de las elecciones municipales celebradas este domingo en Brasil. Gobernará 13 de las 25 capitales estatales del gigante sudamericano, en unos comicios que han supuesto un duro golpe tanto para el presidente ultraderechista Jair Bolsonaro como para el izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) del exmandatario Lula Da Silva.

«Es posible hacer política sin odio», dijo el domingo Bruno Covas, alcalde reelecto de São Paulo, miembro del centroderechista Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB), formación que comparte con el presidenciable gobernador João Doria, uno de los conservadores más críticos con Bolsonaro.

La centroderecha se hizo tanto con la megaurbe paulista, como con la otra gran plaza electoral, Río de Janeiro, donde volverá a gobernar el exalcalde Eduardo Paes, quien impulsó en el pasado la capital carioca como ciudad olímpica y está siendo investigado por corrupción pasiva en el caso Odebrecht.

Paes, afiliado al partido centroderechista Demócratas, obtuvo el 64,41 % de los votos, derrotando por amplio margen al actual regidor, el obispo evangelista Marcelo Crivella, apoyado por Bolsonaro.

El mandatario brasileño respaldó a 13 candidatos, pero solo dos han logrado la victoria. Las elecciones municipales están, en parte, sujetas a intereses locales, pero los resultados, sobre todo en las capitales de los diferentes estados, son vistos como un buen termómetro político de cara a las próximas presidenciales, que tendrán lugar dentro de dos años. El resultado de estas elecciones no es nada halagüeño para Bolsonaro.

Hundimiento del PT

Tampoco para el PT de Lula, que se ha hundido como nunca en estos comicios después del fracaso electoral en las presidenciales del 2018 y los casos de corrupción que han azotado a la formación. Es la primera vez desde 1985 que el partido izquierdista no ha conseguido ni una sola alcaldía en las capitales estatales, después de haber llegado a controlar nueve en el 2004, durante el primer mandato de Lula. Gobernará solo en 180 de los 5.570 municipios del país, cuando en el 2012 controlaba seis centenares.

La formación izquierdista tradicional parece perder terreno frente al Partido Socialismo y Libertad (PSOL), fundado hace 16 años después de una purga en el PT. Controlará la alcaldía de Belem y su líder, Guilherme Boulos, consiguió un 40,6 % de los votos en São Paulo, considerado hasta ahora un bastión del PT.

También ha conseguido un buen resultado la centroizquierda. Tanto el Partido Democrático Laborista (PDT) como el Partido Socialista Brasileño (PSB) gobernarán dos capitales en un país que parece haberse alejado de las opciones más dogmáticas.

Bolsonaro mantiene su popularidad pese a los malos resultados de sus candidatos

Jair Bolsonaro está tocado, pero no hundido. Solo dos de los 13 candidatos a alcaldes apoyados por el presidente brasileño han logrado sus objetivos. Si bien esos resultados son un traspiés, el exmilitar mantiene el apoyo de una parte importante de los brasileños y tiene margen de maniobra de cara a las elecciones del 2022.

Aunque no ha confirmado su candidatura a la reelección, parece haber conseguido mantener intacta su popularidad. El 40 % de los brasileños consideran su gestión buena o excelente, según una encuesta publicada a finales de septiembre por el Instituto Ibope. Parte de ese apoyo, creen los analistas, se da debido a las ayudas para familias necesitadas -92 euros al mes- aprobadas por el Gobierno, en el marco de una pandemia de coronavirus que deja 6,31 millones de contagios y más de 173.000 muertos en el gigante sudamericano. El apoyo en la comunidad evangélica -es el 31 % de la población, y el 70 % vota a Bolsonaro- explica también su popularidad, pese a las preocupantes cifras de una pandemia que el líder ultraderechista ha minusvalorado.

Las elecciones del domingo sí son un aviso a Bolsonaro, que carece de maquinaria electoral en la que apoyarse, tras haberse desligado del Partido Social Liberal el año pasado, por diferencias con sus líderes. El mandatario sin partido se ha apoyado en varias formaciones de centro para lograr la gobernabilidad en el Legislativo. Esos partidos son tildados de «fisiológicos» por los ciudadanos y los analistas. Creen que su fin es dar apoyo a los gobiernos a cambio de cargos y de recursos. No está claro que vayan a apostar por Bolsonaro en el 2022.

El candidato ultraderechista tendrá posiblemente, además, que enfrentar a un candidato fuerte de la derecha moderada si se presenta finalmente a las urnas. El PSDB, Demócratas -de gran peso en el Legislativo, al liderar ambas Cámaras- y el Movimiento Democrático Brasileño (MDB) del expresidente Michel Temer estarían negociando un candidato de consenso.

Entre los presidenciables están el gobernador de São Paulo, João Doria, el presentador Luciano Huck y el exministro de Justicia y exjuez del caso Lava Jato, Sergio Moro.

A pesar de la victoria en las municipales, una alianza de esos partidos contaría también con elementos en contra, como las investigaciones de corrupción contra políticos como Temer, extremo que Bolsonaro podría utilizar en campaña.

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