Rusia ultima una ley para declarar «agentes extranjeros» a los periodistas de otros países

El Kremlim no oculta su psicosis por controlar noticias incómodas


Redacción

La Duma de Estado de Rusia (Cámara Baja) estudiará un proyecto de ley que permitiría declarar agentes extranjeros a periodistas de otros países acreditados en Rusia que realicen labores «incompatibles con su actividad profesional». La medida se enmarca dentro de la psicosis instalada en el Kremlin para intentar neutralizar la difusión de noticias que el Gobierno ruso estime perjudiciales para los intereses de Moscú.

La iniciativa de un grupo de diputados y senadores rusos fue publicada el pasado miércoles en la página de la Duma. El proyecto prevé la inclusión de los ciudadanos foráneos con acreditación periodística en la lista de agentes extranjeros si ejercen funciones «en intereses de otro país, sus órganos estatales, así como organizaciones o ciudadanos extranjeros», algo que queda a potestad del Gobierno ruso definir.

Las personas físicas etiquetadas como «agente extranjero» tendrán que presentar informes bianuales ante las autoridades rusas sobre sus actividades y la financiación recibida de órganos foráneos para poder seguir desarrollando su actividad dentro del país, lo que aumentará el férreo control del Kremlin sobre las actividades de aquellas personas que trabajen para empresas extranjeras de forma independiente.

Este requerimiento oficial también afecta a los medios declarados como «agentes extranjeros», que además deben señalar ese estatus en sus productos informativos para remarcar la procedencia de sus informaciones con respecto a los temas de interés para el Gobierno de Putin.

Profundo malestar

En la actualidad, la lista de los medios que operan como «agentes extranjeros» en Rusia incluye a unos diez medios y una organización, entre ellos la emisora Voz de América, uno de los servicios nacionales de Radio Libertad, el canal «Nastoyaschee vremia» (Tiempos Actuales) y varios portales de Internet que difunde informaciones relacionadas con Rusia.

La medida ha generado un profundo malestar entre la comunidad de informadores internacionales, que interpretan la maniobra de la Duma como un intento del Kremlin por neutralizar las informaciones negativas para los intereses rusos.

«En el fondo, es una manera de coaccionar a los corresponsales extranjeros. Que sepan que si difunden informaciones contrarias a los intereses de Rusia pueden ser procesados conforme a una ley creada con el único interés de controlar la información», asegura un veterano corresponsal en Moscú.

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