Biden acaricia los 80 millones de votos mientras Trump agita la conspiración

Los ejecutivos de las grandes empresas inician su aproximación al demócrata

Un sudoroso Giuliani trató de defender ayer la teoría de la conexión venezolana en el recuento
Un sudoroso Giuliani trató de defender ayer la teoría de la conexión venezolana en el recuento

NUEVA YORK / E. LA VOZ

El presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, se aproxima a una cifra sin precedentes de 80 millones de votos conforme los bastiones demócratas continúan procesando papeletas mientras Donald Trump redobla sus acusaciones sin pruebas de fraude electoral.

Con más de 155 millones sufragios contabilizados, la participación electoral del pasado 3 de noviembre alcanza el 65 % del electorado, el porcentaje más elevado desde 1908, y el demócrata cuenta con una ventaja de seis millones de votos, lo que le convertiría en el presidente más votado después de Barack Obama, según datos recogidos por el Proyecto Electoral de Estados Unidos de la Universidad de Florida.

La victoria del demócrata es tan clara que los consejeros delegados de las grandes empresas están decididos a pasar página. En un paso hacia delante, Tom Donohue, jefe de la Cámara de Comercio de Estados Unidos, reclamó ayer a Trump que no retrase la transición «un momento más». En un comunicado enviado a axios.com, Donohue calificó deliberadamente a Biden de «presidente electo».

Al toque de atención de este poderoso grupo de presión empresarial, que durante años ha respaldado a los presidentes republicanos, se sumó al llamamiento del director ejecutivo del gigante minorista Walmart, Doug McMillon, como presidente de Business Roundtable, la mayor asociación de altos directivos estadounidenses.

«Estamos preparados para trabajar con la administración entrante de Biden y todos los legisladores federales y estatales», declaró McMillon en nombre de la organización, que incluye a los ejecutivos de empresas como Apple, General Motors, Johnson & Johnson, CVS y Cisco, entre otras.

Trump no pasa página

Pero ni la realidad de las cifras ni las presiones de los empresarios para que pase página convencieron a Trump para frenar su campaña sobre un fraude electoral del que no tiene pruebas. El presidente arrancó la mañana con una batería de ataques a través de Twitter y convocó después a los legisladores de Míchigan a reunirse con él el próximo viernes en la Casa Blanca. Una iniciativa sin precedentes, cuyo contenido se desconoce todavía, pero que indica que Trump está dispuesto a quemar las naves en su batalla por aplazar la certificación de los resultados definitivos. El republicano tiene margen de maniobra hasta el próximo 14 de diciembre, fecha en la que se reunirán los electores de los distintos estados para emitir sus votos definitivos. Pero, fracasadas la mayoría de las demandas judiciales presentadas en los estados con los márgenes más pequeños entre los candidatos, solo le queda el recurso de la disrupción para alentar a sus más fieles.

Con ese fin, el abogado personal de Trump y su asesor más fiel, el exalcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, ofreció una rueda de prensa para denunciar en público un fraude que no se atreve a defender ante los tribunales, como sucedió la víspera en una vista celebrada en Pensilvania. Giuliani, sudando chorretones negros de tinte capilar, acusó a Biden de conocer el amaño de los votos y dijo que el sistema informático de recuento fue importado desde Venezuela.

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