El presidente intenta mantener la lealtad en la Casa Blanca con una purga incontrolada de trabajadores


Un treintañero acérrimo defensor de Donald Trump es el nuevo hombre de negro en la Casa Blanca. Johnny McEntee, un antiguo quarterback de fútbol americano universitario que fue expulsado de la Casa Blanca hace dos años después de que una revisión de seguridad descubriera su adicción a los juegos de azar en línea, es el encargado de despedir a todos aquellos que se niegan a secundar la estrategia del aún presidente de negar la victoria en las urnas a Joe Biden, según explica The Washington Post.

McEntee fue readmitido de nuevo en el núcleo duro de la Casa Blanca en febrero y fue nombrado director de personal de todo el Gobierno de Estados Unidos. A pesar de que el escrutinio electoral no para de confirmar la condición de presidente electo a Joe Biden, McEntee ha estado distribuyendo notas rosadas, advirtiendo a los trabajadores federales que no cooperen con el equipo de transición de los demócratas y amenazando con despedir a las personas que, a su juicio, muestran deslealtad al buscar trabajo mientras Trump todavía se niega a reconocer la derrota, según confirmaron hasta seis funcionarios de la Administración al diario capitalino.

Muchos trabajadores de la Casa Blanca tienen dudas sobre si el comportamiento de McEntee -y de los leales a Trump- persigue objetivos políticos o simplemente se limita a castigar la teórica deslealtad con el presidente saliente. Los más críticos dicen que los despidos amenazan con desestabilizar amplias franjas de la burocracia federal en el frágil período durante el traspaso a la próxima Administración, al tiempo que algunas de las designaciones que está haciendo el jefe de personal del Gobierno podrían complicar los planes de Joe Biden una vez que se complete su proclamación.

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