La nueva Administración no sanará la democracia estadounidense

El Partido Republicano seguirá probablemente bajo el hechizo populista de Trump


Foreign Affairs

Independientemente de la victoria de Biden en las elecciones presidenciales del 2020, la salud de la democracia estadounidense no se recuperará pronto. Durante la última década, y particularmente durante los últimos cuatro años, los estudiosos de la política han constatado un declive gradual en la calidad de la democracia en Estados Unidos. Ese declive, arraigado en parte por el aumento de la polarización partidista y racial, comenzó mucho antes de la elección de Donald Trump como presidente en el 2016. Pero este presidente ha dañado severamente las normas, en un nivel que supera con creces a cualquiera de sus 44 predecesores, y hasta cierto punto las instituciones de la democracia estadounidense. Su constante emisión de mentiras y de desinformación; sus implacables ataques a los medios de comunicación, a los tribunales y a la oposición política; sus esfuerzos por politizar y exigir la lealtad personal de los militares, del aparato de inteligencia y de las fuerzas del orden federal; su mal uso del poder presidencial y la discreción para obtener ventajas políticas y financieras, y sus gestos de simpatía y apoyo a los grupos racistas de extrema derecha, no tienen parangón en los anales de la presidencia estadounidense.

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La nueva Administración no sanará la democracia estadounidense