Nunca nadie había llegado tan lejos tan tarde. Joe Biden, el hijo de un humilde vendedor de coches de Scranton (Pensilvania), es el candidato de mayor edad (78 años) en alcanzar el poder en la Casa Blanca. Y lo hace cuando nadie contaba con que pudiera hacerlo. Fracasó en sus dos primeros intentos de ser candidato y se alzó con la nominación después de un pacto del establishment demócrata pactara confiarle a él una candidatura que otro ilustre veterano, Bernie Sanders, iba camino de arrebatarle.

Biden es una elección sensata después de cuatro turbulentos años. Pese a los constantes ataques de Donald Trump, que se refería a él por el mote de Sleepy (dormido) como arma para poner en duda sus capacidades mentales, el nuevo presidente puede presumir de una sólida carrera en las tripas del poder de la primera potencia del mundo. Fue senador durante más de cuatro décadas, desde 1973 al 2009, hasta que Barack Obama le eligió como vicepresidente para conquistar el voto blanco para el presidente negro.

Esa veteranía que Trump, apenas tres años más joven, despreciaba será una baza más para recuperar la unidad de las filas demócratas, donde las tensiones entre la vieja guardia tradicional y la nueva ola rupturista son enormes, aunque quizá el poder consiga aplazar la pelea interna.

A Biden sí se le puede considerar un heredero directo de Obama, cuyo legado no ha podido destruir el derrotado Trump a pesar de todas sus amenazas. Su lealtad al proyecto es total y el que fuera su jefe se ha volcado en apoyarlo durante el tramo final de la campaña. Pero esa nostalgia del pasado no será suficiente para cerrar las heridas de la polarizada sociedad estadounidense. 74 millones de personas votaron al demócrata, pero más de 70 millones eligieron a un Trump que demostró durante cuatro años tener olfato para la economía, pero también una total falta de capacidad para gestionar la peor crisis de lo que va del siglo XXI.

Biden es un hombre tranquilo. Un moderado. Las primeras pistas sobre su mandato llegarán con sus nombramientos, pero para eso aún faltan casi 70 días en las que tendrá que seguir aguantando los insultos y desprecios de un Trump incapaz de asumir la derrota. Pero el volante del mundo ya es suyo. Que tenga suerte y acierto.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
2 votos
Comentarios

Un hombre tranquilo al volante del mundo