Nuevo golpe sangriento del Estado Islámico a la educación afgana

El grupo yihadista mata a 19 alumnos y profesores al asaltar la Universidad de Kabul, diez días después de asesinar a 24 personas en una institución cultural


Jerusalén / Colpisa

El terror volvió a golpear en Kabul. El brazo afgano del Estado Islámico (EI) puso de nuevo a la educación en su punto de mira, lanzó este lunes una operación de la llamada yihad urbana contra la Universidad de la capital y asesinó al menos a 19 estudiantes y profesores, mientras que otros 22 resultaron heridos.

Tres milicianos armados irrumpieron en el campus y durante seis horas se atrincheraron en la Facultad de Derecho, convertida en auténtica línea del frente. Este fue el segundo asalto contra un centro educativo en los últimos diez días tras la operación del EI contra una institución cultural en un barrio chií de Kabul en la que asesinaron a 24 personas. Los talibanes, inmersos en una negociación con el Gobierno en Catar y en tregua con EE UU, negaron cualquier implicación y condenaron lo sucedido. Durante los primeros nueve meses de este año al menos 2.117 civiles murieron y otros 3.822 resultaron heridos por el conflicto armado en el país, según el último informe de la misión de la ONU en el país (UNAMA).

El portavoz del Ministerio de Educación, Hamid Obaidi, confirmó que el ataque comenzó cuando responsables del Gobierno y de la Embajada de Irán llegaban al campus para inaugurar un festival de literatura organizado por Teherán. La agencia Isna confirmó que el embajador, Bahador Aminian, tenía previsto tomar parte en el acto. «Estábamos en nuestras aulas cuando de pronto escuchamos una ráfaga de disparos adentro de la universidad. Estábamos muy asustados y pensábamos que podría ser el último día de nuestras vidas. Los chicos y chicas rezaban y gritaban pidiendo ayuda», declaró Fraidoon Ahmadi, de 23 años, a la agencia AFP.

Ahmadi permaneció dos horas en el campus antes de poder escapar. En las redes sociales circularon vídeos dramáticos de cientos de estudiantes saltando los muros de la universidad y alejándose despavoridos de un lugar que a esa hora de la mañana estaba muy concurrido. Por su parte, desde el Estado Islámico emitieron un comunicado en el que se habla de una operación contra «un acto del Gobierno en la Universidad de Kabul, coincidiendo con la graduación de jueces e investigadores», una operación que volvió a dejar claro que en Afganistán no hay lugar seguro. Universidades, colegios, hospitales, mezquitas, mercados, restaurantes. ninguno se libra de ataques.

Creciente inseguridad

La sensación de inseguridad se ha intensificado en los últimos meses, desde que comenzaron las conversaciones en Catar. Los talibanes respetan su acuerdo con Estados Unidos y no atacan a su Ejército durante el proceso de retirada, pero han redoblado sus operaciones contra las fuerzas afganas y se han librado auténticas batallas en provincias como Helmand. Mientras las delegaciones del Gobierno y de la insurgencia se reúnen en Doha, las armas hablan en suelo afgano y el EI aprovecha la incertidumbre para golpear una y otra vez, en su caso siempre son objetivos civiles. La Inteligencia afgana anunció en mayo la detención del líder del Estado islámico para el Sur y el Este de Asia, Ziaulhaq, y de varios de sus seguidores, pero la organización no tardó en buscar sustituto y no perdió operatividad. 

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