El mundo islámico se desvincula de los ataques terroristas

Turquía y los países de mayoría musulmana que respaldaron su idea de boicotear a Francia repudian el «crimen salvaje» perpetrado

Una de las víctimas fue degollada dentro la basílica católica de Niza
Una de las víctimas fue degollada dentro la basílica católica de Niza

Jerusalén / Colpisa

Todo el mundo lo esperaba, solo faltaba saber el momento. Cada vez que salen a la luz caricaturas de Mahoma, el sector más fanático del islam marca la línea roja con sangre. Esta vez en Niza. Después de una semana de protestas contra Emmanuel Macron y de promover el boicot a los productos franceses, la espiral de violencia desembocó en un ataque mortal. Los líderes de los mismos países que durante toda la semana denunciaron el uso de los dibujos satíricos del profeta y alertaron de que estas acciones alimentan los radicalismos, condenaron este «crimen salvaje», en las palabras del Ministerio de Exteriores turco.

Las primeras miradas apuntaron a Ankara ya que Recep Tayyip Erdogan ha liderado el pulso contra Macron y pidió públicamente a sus ciudadanos que no compraran productos franceses. ¿El pecado del presidente galo? Declarar en el funeral del profesor Samuel Paty que su país «no piensa renunciar» a la publicación de caricaturas del profeta porque lo consideran un acto de libertad de expresión. A diferencia del asesinato del maestro, cuando la reacción oficial turca se hizo esperar, tras lo ocurrido en Niza el Gobierno turco emitió un mensaje de condena inmediato. Arabia Saudí, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait o Jordania fueron contundentes a la hora de rechazar el ataque «que, como todos los actos terroristas, es contrario a todas las religiones y creencias humanas», según Riad. 

«No hay excusa»

Desde Egipto llegó el mensaje de Al Azhar, la institución más importante del islam suní. El gran imán Ahmed al Tayeb fue contundente: «No hay excusa para justificar esos actos odiosos que contradicen las enseñanzas tolerantes del islam y de todas las religiones». En medio del clima de ira de la última semana, con países como Bangladés en los que decenas de miles de islamistas se echaron a las calles para quemar banderas francesas y pisotear imágenes de Macron, Al Tayeb advirtió de los riesgos de «la escalada del discurso de la violencia y el odio».

«Los musulmanes necesitamos llegar a un consenso para que nadie sea asesinado o encarcelado por ser ofensivo con el islam. Podemos criticar la intolerancia del secularismo francés, sus crímenes coloniales en Argelia o el racismo de Occidente. Pero primero debemos hacer nosotros las cosas bien», reflexionó en las redes sociales el escritor turco Mustafá Akyol. Ese consenso parece lejano y todas las alertas están encendidas para este viernes de oración en el que se esperan manifestaciones de protesta tras el rezo.

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