El fantasma de la injerencia extranjera irrumpe en la recta final de la campaña

Rusia e Irán niegan que traten de interferir en las elecciones estadounidenses

Trump, tras desembarcar del Marine One y viajar en el Air Force One a Nashville para su segundo y último debate con Biden
Trump, tras desembarcar del Marine One y viajar en el Air Force One a Nashville para su segundo y último debate con Biden

Jersey City / E. La Voz

Vuelve el fantasma de la injerencia extranjera en las elecciones de EE.UU. En una comparecencia conjunta a última hora del miércoles, el director de la Inteligencia Nacional, Daniel Ratcliffe, y el del FBI, Chris Wray, anunciaron que tienen indicios de la intención de Irán y Rusia de interferir en los comicios del 3N.

Durante días, votantes registrados como demócratas en estados como Florida han recibido correos electrónicos intimidatorios, supuestamente remitidos por los Proud Boys, un grupo de ultraderecha, cuyo liderazgo se encuentra, precisamente, en Miami, y que Donald Trump ha sido acusado de espolear. Los emails incluyen información, a través de un vídeo enlazado, acerca de un posible fraude electoral y amenazan a los demócratas para que voten por el candidato republicano. Esos correos, según Ratcliffe, habrían sido enviados desde Irán con el objetivo de «incitar tensiones sociales» y «perjudicar al presidente Trump».

Ambas agencias alertaron que tanto el país persa como Rusia habrían recabado datos sobre votantes estadounidenses, que podrían ser utilizados para difundir información falsa que siembre el caos y «socave la confianza en la democracia» de EE.UU. Los dos altos funcionarios no detallaron las posibles acciones rusas. El Kremlin ya fue acusado de medrar en las elecciones de hace cuatro años, para favorecer a la campaña de Trump.

«Pirateo partidista»

La alerta del FBI y la Inteligencia Nacional ha irrumpido de lleno en la recta final de la campaña electoral. Los republicanos se sienten perjudicados tras conocerse las revelaciones. Los demócratas, por su parte, critican la aparición de Ratcliffe y consideran la comparecencia como un «pirateo partidista».

«¿Los correos electrónicos le decían a los votantes que apoyasen a Trump, pero Inteligencia Nacional asegura que la intención era dañar a Trump? Esa es una afirmación dudosa que parece motivada por la desesperación de la Administración, y que solo busca distraer con la interferencia rusa y crear falsas equivalencias entre los esfuerzos rusos e iraníes», señaló el senador demócrata por Connecticut Chris Murphy.

Tanto Rusia como Irán han descartado estar intentando influir en las elecciones. «No interferimos en ninguna parte», dijo ayer el presidente ruso, Vladimir Putin, proponiendo que Washington y Moscú lleguen a un acuerdo en ciberseguridad. «Si alguien considera que otro interfiere en sus asuntos, vamos a establecer unas reglas generales y elaboremos unos instrumentos de verificación y control», reclamó.

La respuesta de Irán fue más airada. Teherán llamó a consultas al embajador de Suiza, el país que representa los intereses estadounidenses tras cuatro décadas sin relaciones diplomáticas oficiales con EE.UU. Irán elevó su «más enérgica protesta» ante las afirmaciones «inventadas» y «engañosas» de Ratcliffe. El portavoz de Exteriores, Said Jatibzadeh, aseguró que a su país no le importa qué candidato gane las elecciones norteamericanas.

 

Los republicanos apresuran su golpe conservador al Supremo

Esperanza balaguer
Activista vestidas como en la serie «El cuento de la criada» protestan ante el Capitolio por la confirmación de la jueza Amy Coney Barrett
Activista vestidas como en la serie «El cuento de la criada» protestan ante el Capitolio por la confirmación de la jueza Amy Coney Barrett

La jueza Barrett supera el primer trámite en el Senado, a pesar del boicot demócrata. Los conservadores apuran la confirmación para atraer al voto evangélico

La Comisión de Justicia del Senado de Estados Unidos votó ayer a favor de la jueza conservadora Amy Coney Barrett para ocupar la vacante dejada en el Tribunal Supremo por la jueza feminista Ruth Bader Ginsburg. Su confirmación definitiva, asegurada gracias a la mayoría republicana, se espera para el 29 de octubre, cinco días antes de las elecciones.

La votación exprés impulsada por los republicanos a menos de dos semanas de las elecciones estuvo marcada por el boicot de los demócratas. Ninguno de sus senadores se presentó en la sala. En su lugar, colocaron fotografías de personas que se verán afectadas por la mayoría conservadora, de seis jueces de esta tendencia frente a tres liberales, que se instalará en el Supremo durante décadas si como se espera Barrett es confirmada. Sobre todo, por el peligro que supone para el futuro de la ley sanitaria conocida como Obamacare.

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