Kamala Harris irrumpe en la recta final tras una campaña de bajo perfil

La lucha por el voto independiente la ha alejado de la estrategia demócrata

Kamala Harris
Kamala Harris

Jersey City / E. La Voz

En Florida no es fácil saber cuándo llega una tormenta. Pueden aparecer de manera inesperada. El cielo está azul y, diez minutos después, está cayendo un aguacero. La lluvia hizo aparición, el lunes, en Jacksonvile, una ciudad al norte del estado sureño, cuando la candidata demócrata a la vicepresidencia, Kamala Harris, iba a empezar un pequeño acto de campaña. La senadora californiana, hija de una inmigrante india y un jamaicano, no se arrugó. Agarró un paraguas y salió al escenario mientras sonaba un rhythm and blues. La imagen de la candidata bailando bajo la lluvia, ataviada con unas zapatillas, dio la vuelta al país. 

Harris regresa a lo grande, después de suspender la campaña el pasado jueves por dos positivos de coronavirus en su equipo. Fue su segundo acto de campaña del día, después de un mitin similar en Orlando. Los seguidores demócratas acudieron a ambas citas en sus vehículos particulares. Ni Joe Biden ni Harris hacen grandes movilizaciones con público, ni siquiera al aire libre, debido a la pandemia.

«Trump tiene una rara obsesión en tratar de deshacerse de lo que Barack Obama y Joe Biden crearon. ¿Os habéis dado cuenta? Es su rara obsesión. Loco», criticó, diciendo la última palabra en castellano, como guiño a la comunidad latina, un segmento clave en Florida, uno de los swing states más decisivos en liza. 

La senadora había tenido, hasta ahora, una campaña discreta. Sí estuvo bajo los focos hace dos semanas, durante el debate con el vicepresidente Mike Pence, pero otros de sus actos habían sido deslucidos, quizás por las medidas anticovid puestas en marcha por los demócratas. 

Fuera de foco

Pero algunos analistas van más allá. La campaña demócrata se ha centrado en criticar la postura de Donald Trump con respecto a la pandemia de coronavirus. Biden, un candidato de 77 años, encarna bien al votante preocupado, que pide más medidas de control. También al moderado, en un momento en que los demócratas están luchando por el voto independiente. Harris, 21 años más joven, habría sido sacada de foco, creen los analistas, por la priorización del coronavirus como tema de debate. La senadora es fuerte en asuntos como la tensión racial que vive el país, el ecologismo, o los programas sociales -fue nombrada por Govtrack, en el 2019, como la persona más liberal en el Senado- pero esos son temas que no están siendo priorizados en las últimas semanas, sobre todo, después del positivo del presidente.

Trump, en cambio, ha intentado, en varias ocasiones, centrar el debate en Harris. Ha llamado a la senadora «monstruo» y ha advertido a sus seguidores de que la política, a quien define como una «liberal estrafalaria que nadie quiere», podría ser presidenta, debido a la avanzada edad de Biden. «No votes por la presidenta Kamala», rezaba el eslogan de un anuncio de la campaña publicado la pasada semana.

El presidente advierte constantemente que, si los demócratas ganan la presidencia, llegarán al poder «socialistas» y «comunistas» que están en contra del sueño americano. Está por ver si la puesta en escena de la seguidora supone su vuelta a los focos de la campaña. 

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Melania Trump, con mascarilla, durante el primer debate presidencial en septiembre
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Desatado, sería el adjetivo más apropiado para definir el estado de Donald Trump en la recta final de la campaña electoral. El presidente de Estados Unidos tiene previsto embarcarse en una gira de entre tres y cinco mítines al día por los estados en disputa, nada más finalizar el próximo y último debate contra su rival demócrata, Joe Biden, que se celebrará mañana en Nashville.

Con todas las encuestas en su contra, lo más llamativo de los intentos del republicano por conseguir la reelección no es lo que hace, sino lo que dice. El nuevo desafío de Trump es todo un despliegue de retórica negacionista sobre el coronavirus cuando la pandemia avanza sin control en EE.UU. con más de 221.000 muertes y 8,3 millones de casos confirmados. «No hago campaña asustado, la hago enfadado», dijo el lunes a la prensa ante de subir a bordo del Air Force One rumbo a la Casa Blanca, tras su mitin en Tucson (Arizona).

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