EE.UU. se prepara para una noche electoral incierta que puede durar días

Kamala Harris suspende la campaña tras dos positivos de covid en su equipo

Una mujer depostia su voto anticipado en una oficina electoral de Maryland
Una mujer depostia su voto anticipado en una oficina electoral de Maryland

Jersey City / E. La Voz

Estados Unidos se acerca a una de las noches electorales más inciertas de su historia reciente. La publicación de los resultados oficiales podría retrasarse varios días, alertan parte de los analistas, debido a la importancia que ha adquirido el voto por correo. El presidente Donald Trump lleva semanas sembrando la duda sobre ese sistema, lo que genera inquietud sobre lo que ocurrirá el 3 de noviembre.

La opción del sufragio postal se ha expandido de forma considerable en estas elecciones, debido a la pandemia. Podría llegar a ser la opción escogida por 80 millones de votantes, el doble que en el 2016 y equivalente a la mitad de la participación esperada por los expertos. El voto por correo tarda más tiempo que el presencial en ser contabilizado. El encargado del recuento debe revisar cuidadosamente la información incluida en el sobre para evaluar si el remitente está autorizado a votar. Algunos estados permiten que se empiecen a contar esos sufragios antes del día de las elecciones, pero otros, entre ellos los claves Pensilvania, Wisconsin, y Míchigan, hay importantes restricciones con respecto al recuento adelantado.

Se espera que el voto por correo beneficie al candidato demócrata, Joe Biden, y es por ello que está pidiendo el sufragio por esa vía. Todo lo contrario que Donald Trump, que difunde la teoría de un fraude en el sistema postal sin aportar pruebas. La mayoría de analistas esperan que el votante republicano respete la llamada de Trump y vote mayoritariamente, o incluso masivamente, en las urnas instaladas en los colegios electorales el 3N.

Eso podría suponer que las encuestas a pie de urna y los primeros compases del recuento dieran la victoria al actual mandatario, incluso por amplio margen, que se iría igualando, o incluso invirtiendo, en las siguientes horas o días. Existiría, en ese caso, la tentación de Trump de declarar un triunfo que podría revertirse con el conteo en días sucesivos del voto por correo, generando una situación de consecuencias imprevisibles.

Dos de cada tres estadounidenses, según un sondeo reciente, creen que no se conocerá al ganador en la noche electoral. Un 20 % piensa que el recuento podría durar más de una semana.

Pero otra parte de los analistas creen que el recuento no se retrasará tanto tiempo. Al menos 15 millones de estadounidenses han acudido ya a votar en los estados que han abierto las urnas de manera anticipada, y muchos de esos gobiernos estatales sí permiten un conteo anticipado.

Florida, el swing state clave, donde se enredó la elección en el 2010, también permite ese sistema y espera publicar los resultados completos pocas horas después del cierre de las urnas. 

¿Y el tercer debate?

En medio de esta incertidumbre, la campaña continúa a un ritmo trepidante. En el día en el que debería haberse celebrado el segundo debate presidencial, Trump y Biden se enfrentaban anoche (madrugada en España) en dos tertulias ante votantes, a la misma hora en dos canales distintos, NBC y ABC, respectivamente. Aún les resta decidir que ocurrirá con el programado tercer cara a cara, el día 22, en Tennessee.

La que no podrá participar en la campaña hasta la próxima semana es la candidata demócrata a la vicepresidencia, Kamala Harris, después de dieran positivo por covid-19 su directora de comunicación y un miembro de la tripulación de su avión. El equipo de campaña decidió suspender los actos hasta el lunes, a pesar de que los contagiados no habían tenido contacto con la candidata ni con ninguno de los miembros más cercanos de su comitiva desde 48 horas antes del diagnóstico. Harris iba a participar en actos en Carolina del Norte y Ohio, dos de los estados claves.

Las redes sociales vuelven a censurar a Donald Trump

Hector Estepa
Trump, durante un mitin el miércoles en Des Moines, capital de Iowa
Trump, durante un mitin el miércoles en Des Moines, capital de Iowa

El presidente critica la decisión de Facebook y Twitter de limitar la denuncia publicada sobre Hunter Biden

Nuevo encontronazo de Donald Trump con las redes sociales. Twitter y Facebook decidieron ayer eliminar y limitar, respectivamente, el acceso de sus usuarios a la información sobre un posible caso de tráfico de influencias, que involucra al hijo del Joe Biden, provocando fuertes críticas del actual presidente. Twitter retiró la información al creer que daba información privada del hijo del presidente sin su consentimiento, y Facebook dijo que cumple los requisitos para ser verificada por su equipo.

«Muy terrible que Facebook y Twitter retiren los correos electrónicos que son la pistola humeante [prueba indiscutible] en relación con el vago de Joe Biden y su hijo, Hunter, en el New York Post. Es solo el principio para ellos. No hay nada peor que un político corrupto. Acaben con la sección 230», reclamó Trump, mentando una protección legal que ampara a las plataformas de Internet desde 1996. 

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