Trump, a la defensiva, con los sondeos en contra

Se abren las urnas a tres semanas de las elecciones, y los demócratas hacen cola para votar y no demorar el recuento

Asistentes al mitin por Trump en Iowa, el pasado miércoles
Asistentes al mitin por Trump en Iowa, el pasado miércoles

Nueva York / Colpisa

Algo va mal. Donald Trump estaba este miércoles en Iowa y el viernes visitará Georgia, dos Estados que ganó holgadamente en el 2016. Su atorrante actuación en el único debate celebrado hasta el momento ha recortado la ventaja que tenía en estos estados a un solo punto, dentro del margen de error, y ahora el presidente se ve obligado a dejar Florida y Pensilvania para defender feudos que daba por ganados.

Su rival Joe Biden, envalentonado por las encuestas y la importante inyección de donaciones que recibió tras la muerte de la juez del Supremo Ruth Bather Ginsburg, se ha lanzado a por estados como Ohio, otro indispensable para un republicano que quiera ganar la Casa Blanca. Trump no pensó que tuviera que defenderlo. Lo ganó en el 2016 por diez puntos y sabe que el cinturón industrial le guarda resentimiento a los demócratas por sus políticas comerciales y energéticas. «Estamos encantados de que Biden pierda un tiempo de campaña tan valioso en estados que no puede ganar», respondió con arrogancia Tim Murtaugh, jefe de comunicación de la campaña de Trump.

Pero más allá de la altanería, Trump sabe que va perdiendo. «Encuestas, encuestas... ¡estas son las verdaderas encuestas!», dijo el lunes a la abultada audiencia que fue a verle al aeropuerto de Sadford (Florida). «¿Cuándo os habéis enterado de este mitin, hace un día o dos?». Lo decía alguien obsesionado con las encuestas y las audiencias televisivas, que sin duda comparará esta noche del jueves (madrugada del viernes en España), cuando participe a la misma hora que su rival en un mitin al estilo plaza pública que se emitirá en varios canales.

Duelo en televisión

El presidente se negó a participar en el segundo debate que la comisión trasladó a formato virtual por temor a que siga siendo una fuente de contagio, pero la cadena NBC, que se había preparado para transmitirlo desde Miami (Florida), ha pactado mantenerlo solo con Trump a cambió de que demuestre con dos PCR negativos que está libre de virus. El presidente se apunta así un valioso tanto. A estas alturas Biden ya se había comprometido a participar a esa hora en un mitin televisado por ABC desde Filadelfia (Pensilvania), por lo que la audiencia tendrá que elegir canal. Y todo el mundo sabe quién es mejor showman de los dos. Trump se ahorra el desgaste de un careo que le costó muchos votos el 29 de septiembre y dispone de más tiempo televisivo. Apenas el 21 % de la audiencia en Florida y Pensilvania cree que ganó ese debate y, lo que es peor, el 65 % reprobó su conducta, que tachó de macarra y mal educada.

Diez puntos de ventaja

A 20 días de las elecciones Biden le lleva diez puntos de ventaja a nivel nacional, según la media de encuestas que saca RealClearPolitics, y de 14 puntos en la de Los Angeles Times. O sea, el doble que Hillary Clinton, que por estas fechas le sacaba siete puntos. Sin embargo, la ex primera dama se encontró a diez días de las elecciones con la carta que el director del FBI James Comey envió al Congreso anunciando que reabría la investigación sobre los emails que había borrado y con todo perdió estados claves como Pensilvania, Míchigan, Wisconsin y Florida por la mínima, además de ganar el voto popular por tres millones de votos. Su caso no es el único en el que un candidato presidencial que va ganando la encuestas acaba perdiendo. En 1988 Michael Dukakis perdió por goleada frente a George Bush padre tras una polémica respuesta en el último debate, pese a que en julio de ese año Gallup le daba 17 puntos de ventaja.

A Trump y Biden les queda un debate el jueves 22 en Nashville (Tennessee), que muchos creen el ex vicepresidente de Obama debería evitar para no correr riesgos. Según los algoritmos de FiveThirtyEight.com, Trump solo tiene un 13 % de posibilidades de ganar. La estrategia del demócrata es hacer poco ruido sin darle tregua y obligarle a defender los Estados que daba por ganados para que reparta dinero y esfuerzos. La de Trump, aplaudir los beneficios de la inmunidad que ha adquirido con el covid-19, agitar la carta del miedo y, si eso no funciona, crear caos. Los demócratas no quieren darle esa opción.

Miles de personas hicieron cola el martes en Georgia y Texas para votar anticipadamente al abrirse el plazo en esos estados. Más 10,6 millones de estadounidenses ya han depositado el voto, bien por correo o en las urnas abiertas. En comparación, solo 1,4 millones lo habían hecho a estas alturas en el 2016. Eso permitirá agilizar el recuento de un estado clave, Florida, que tendría los resultados casi listos antes de que cerraran las urnas porque sus leyes le permiten procesar los sobres antes, sin abrirlos. La pataleta de una victoria supuestamente robada sería la última carta del mandatario, pero todavía le quedan veinte días para dar la vuelta a las encuestas.

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