La economía también frena a Trump: 840.000 nuevos subsidios de paro

Incertidumbre sobre el nuevo programa de estímulo económico

Un marine y miembros del servicio secreto vigilan la entrada al ala oeste de la Casa Blanca
Un marine y miembros del servicio secreto vigilan la entrada al ala oeste de la Casa Blanca

MIAMI / E. La Voz

Donald Trump ha puesto en la recuperación económica de EE.UU., tras los primeros meses de pandemia, buena parte de sus esperanzas electorales. El presidente vende una recuperación récord, pero hay algunos números que no acompañan esa veloz marcha promocionada desde la Casa Blanca. El número de personas que pidieron un subsidio de desempleo por primera vez se mantuvo estable durante la pasada semana, según los datos publicados el jueves por el Departamento de Trabajo. Al menos 840.000 estadounidenses solicitaron esa ayuda. Son 9.000 menos que la semana anterior, pero 15.000 más de lo pronosticado por Wall Street. La cifra, que sigue siendo casi cuatro veces superior a la existente antes de la pandemia, indica que no se ha llegado a reducir sustancialmente el número de despidos y la destrucción de puestos de trabajo.

El ritmo de recuperación podría no ser tan robusto como se espera desde Washington. Algunos analistas temen que la situación empeore conforme bajen las temperaturas, debido no solo a un posible incremento de los contagios, sino también a la pérdida de empleo en los sectores de ocio o restaurantes, que operan solo al aire libre en algunas zonas del país. Los subsidios han cubierto alrededor del 39 % de los salarios perdidos durante la pandemia.

El número de personas que continúa recurriendo a esos beneficios ha bajado en un millón, situándose en unos 11 millones. La cifra, por un lado, es buena, porque quiere decir que se están generando puestos de trabajo -el desempleo ha caído hasta el 7,9 % después de tocar techo en abril, con un 14,4 %- pero, por otro lado, parte de la reducción se debe también a que algunos beneficiarios han terminado el tiempo máximo de los programas de asistencia, y se han quedado sin paga.

El panorama es incierto para ese grupo de desempleados. Trump decidió esta semana romper las negociaciones con los demócratas de cara a un nuevo programa de estímulo. La Casa Blanca parece dispuesta a aprobar un paquete de ayudas de 1,6 billones de dólares, mientras la oposición quería elevarlo a los dos billones. El mercado de valores reaccionó a la baja tras el anuncio de la ruptura de las negociaciones, propiciando un nuevo comunicado del presidente, que se mostró dispuesto a aprobar de forma inmediata nuevos cheques de ayuda individuales. 

Después del 3N

El futuro programa de estímulo es clave, pero su aprobación parece que no se dará hasta bien pasadas las elecciones del 3 de noviembre. El paquete incluiría nuevos subsidios para quienes no logren encontrar un empleo. El fin de los subsidios, creen, podría suponer que muchos hogares recorten gastos, debido a una pérdida sustancial de ingresos, lo que generaría una nueva recesión.

Por otro lado, a algunos estados no les cuadran las cuentas. Creen que ha habido errores o fraude en la firma de algunos subsidios, y están reclamando la devolución del dinero a miles de personas. Ohio, por ejemplo, considera que ha dado exceso de dinero o ayudas a unos 160.000 beneficiarios, en muchos casos debido a errores de los solicitantes a la hora de reportar sus ingresos. La devolución del monto excedido se está reclamando directamente, o con recortes en pagos futuros, en los casos de quienes no pueden devolver el dinero de manera inmediata. En California y Florida existen también cientos de miles de casos.

¿Puede todavía ganar Trump?

Miguel-Anxo Murado
Trump posa en el balcón Truman a su regreso a la Casa Blanca el pasado lunes
Trump posa en el balcón Truman a su regreso a la Casa Blanca el pasado lunes

Todo indica que Joe Biden tiene la elección a presidente de Estados Unidos en el bolsillo. Su campaña ha sido deslucida, pero eficaz. De hecho, su eficacia ha estado en la falta de lucimiento: al apartarse de los focos ha conseguido que el votante decida sobre Donald Trump y luego le contemple a él como la única alternativa posible. Ha funcionado porque Trump, que ha estado haciendo campaña durante todo su mandato, ha dejado de hacerla de repente. Más que en las preocupaciones del electorado, desde hace meses que parece centrado en la suyas propias, en su irritante pulso con la prensa y su meticulosa exaltación de sí mismo. Su base permanece firme, pero ha perdido ese «extra» de descontentos que necesitaba para ganar. A estos, Biden les ha ofrecido una copia más tranquila del populismo de Trump: su eslogan «Compra productos norteamericanos» es la versión suave del «Haz América grande otra vez», y su proyecto de «impuestos ecológicos» son los aranceles de Trump a China con una presentación menos agresiva. Esto, y su imagen de hombre del estado industrial de Pensilvania, le ha dado a Biden una ventaja clara en los estados de la región de los Grandes Lagos (Míchigan, Wisconsin, la propia Pensilvania) que fueron la clave de la victoria de Trump en el 2016. En el conjunto del país, Biden ha venido aventajando a Trump, sistemáticamente, por unos siete puntos. Esa diferencia ha aumentado a partir del debate televisado del 29 de noviembre, y ahora es de al menos 11 puntos (16, según algunos).

Seguir leyendo

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

La economía también frena a Trump: 840.000 nuevos subsidios de paro