Desalojan el último símbolo okupa de Berlín

Las autoridades desplegaron a 2.500 policías para sacar a los 57 ocupantes del edificio


Berlín / E. La Voz

Durante años fue el último símbolo del potente movimiento okupa berlinés y de los grupos de izquierda radical. Este viernes, la casa Liebig 34, en el barrio de Friedrichshain, fue desalojada en medio de un gran dispositivo policial que comenzó a las siete de la mañana y que culminó apenas dos horas más tarde con las 57 personas que vivían en este edificio saliendo algunos a la fuerza, otros por su propio pie.

Unos 2.500 policías acudieron al lugar, mil más que el número de manifestantes que se reunieron frente al edificio para protestar contra el desalojo. Los moradores no se lo pusieron fácil a los uniformados, que tuvieron que romper y mover diversos objetos como cadenas, andamios y mobiliario que bloqueaban los accesos al interior del edificio.

Los ocupantes del lugar consideraban la Liebeg 34 su casa y mostraron durante años una resistencia —por lo general pacífica— contra el capitalismo y la gentrificación en el corazón de Friedrichshain, antiguo barrio modélico de la Alemania comunista y convertido ahora en uno de los distritos más afectados por la especulación inmobiliaria de la ciudad. Tras un período en que se regularizó su situación, hace dos años que al colectivo no le renovaban el contrato de alquiler. Desde entonces se produjo un tira y afloja con las autoridades, hasta que se decretó el desalojo.

Los moradores, apoyados por la izquierda radical local, habían reclamado posponer la actuación policial debido a la fuerte incidencia del coronavirus en este barrio, que al igual que el resto de la ciudad ha sido calificado como «zona de riesgo» por superar la incidencia de 50 casos por cada 100.000 habitantes en la última semana, según la norma del Robert Koch Institut (RKI). Pero finalmente su petición no fue atendida y desde este 9 de octubre el edificio se encuentra vacío y precintado.

Preocupación por la pandemia

La situación de la pandemia en Berlín es especialmente preocupante. La capital alemana ha visto cómo en pocos días se multiplicaba la incidencia de covid y su gobierno municipal ha decretado la entrada en vigor de nuevas restricciones. A partir de este sábado, los bares y restaurantes permanecerán cerrados entre las 23.00 y las 06.00, horario en el que queda prohibida la venta de alcohol y los grupos de más de cinco miembros —ampliable en el caso de personas que convivan en uno o hasta dos hogares—.

Alemania se mueve estos días entre los 2.000 y los 4.000 nuevos casos de coronavirus al día, pero la incidencia podría agravarse próximamente con la llegada del frío y con más gente haciendo vida en lugares cerrados. Lothar Wieler, presidente del RKI, ya advirtió que contemplan un escenario de más de 10.000 casos por día antes de que acabe el año. «Es posible que el virus se propague de forma incontrolable», advirtió. La canciller Angela Merkel hizo suyas sus palabras y cuenta con que el virus pueda frustrar los planes de muchos alemanes para las vacaciones de otoño, que comienzan estos días.

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