El primer debate entre Trump y Biden calienta la campaña

Los candidatos a la presidencia de EE.UU. intentarán ganarse al público para despegar en las encuestas, en las que se perfila un empate en Nueva York

POOL

Nueva York / Colpisa

Los candidatos Donald Trump y Joe Biden se verán cara a cara en menos de una semana en el escenario del primer debate presidencial el próximo martes en Cleveland, un encuentro en el que los partidarios del presidente republicano se preparan para una humillante derrota. En un año transfigurado por una pandemia mortal, una severa recesión, una crisis climática en plena voracidad y los disturbios sociales, hay una gran expectación por ver discutir por primera vez a los candidatos en un debate de 90 minutos que estará moderado por el periodista de Fox News Chris Wallace.

El equipo de Trump ve el encuentro como una oportunidad decisiva para salvar su campaña de reelección, que ha bajado en las encuestas y está también a la baja en efectivo, a medida que comienza la votación anticipada en varios Estados.

La muerte de la jueza de la Corte Suprema Ruth Bader Ginsburg y la batalla que se avecina para ocupar su escaño ha catapultado al primer plano otros dos temas fundamentales -la salud pública y el aborto- y ha redoblado la importancia de lo que los norteamericanos se juegan en estas elecciones, las más cruciales y difíciles de la historia moderna.

El presidente Trump, que públicamente insiste en que no se prepara para los debates, ha venido, detrás de la escena, estudiando durante varias semanas las actuaciones de su oponente demócrata en debates pasados, con un pequeño equipo de asesores, en busca de vulnerabilidades para explotar.

El candidato demócrata a la Casa Blanca, Joe Biden
El candidato demócrata a la Casa Blanca, Joe Biden

Biden trabaja con un pequeño grupo de asesores en Wilmington, Delaware, en una estrategia de ataque frontal del liderazgo de Trump para presentarlo como un líder inestable, desafiar las repetidas falsedades del presidente y contrastar la experiencia del vicepresidente durante una crisis.

La campaña de Trump, tras dedicar la mayor parte del verano a cuestionar la capacitación de Biden para el cargo, dio un giro de timón dirigido a ensalzar el currículo y la solvencia del demócrata, con el objetivo de incrementar en exceso las expectativas sobre el papel que va a desempeñar Biden en el debate y crear decepción ante un hipotético fracaso en el cara a cara.

Acusaciones de consumo de drogas

Sin embargo, el presidente Trump, siempre con su propio guion, ha venido desarrollando la estrategia contraria a la indicada por su campaña. Se ha dedicado a atacar incesantemente la edad y la agudeza mental del ex vicepresidente, llegando a decir incluso que el demócrata «probablemente» consume drogas para mejorar el rendimiento. Una trampa en la que el presidente parece haberse atrapado a sí mismo, al haber puesto el listón de Biden tan bajo que por poco que haga superará las expectativas.

Biden, con una experiencia que incluye ocho años como vicepresidente, tres décadas en el Senado, dos debates como vicepresidente y una docena de debates en las primarias demócratas contra dos docenas de oponentes, se anticipa ya como ganador del primer round.

Mientras tanto, la presión social sobre los candidatos por los continuos casos de abusos policiales recibió ayer nuevo combustible al conocerse que la Fiscalía de Kentucky descartó acusar de asesinato a los tres policías implicados en la muerte de Breonna Taylor en su apartamento en marzo, y solo acusó a uno de ellos de cargos menores. Las protestas no se hicieron esperar en las calles de Louisville.

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