Salvini fracasa en su órdago populista y resurge la vieja política

El líder ultra pierde protagonismo en la Liga, aunque evita hacer autocrítica

Matteo Salvini, en una rueda de prensa tras conocer los resultados de las elecciones celebradas el domingo y el lunes
Matteo Salvini, en una rueda de prensa tras conocer los resultados de las elecciones celebradas el domingo y el lunes

REDACCIÓN / LA VOZ

Matteo Salvini (Milán, 1973) cerró este domingo un año para olvidar que supone un punto y aparte en la escalada del populismo en Europa y una amenaza para su continuidad al frente de La Liga, el partido con el que los extremistas del norte de Italia pretendían dominar el país.

Su último gran órdago también ha fracasado. Desde que el 5 de septiembre del año pasado renunció a la vicepresidencia del país y al Ministerio del Interior para intentar forzar la caída de Giuseppe Conte, todos sus pasos se han contado por derrotas. No pudo con el primer ministro reclutado a medias junto a los populistas de izquierdas del Movimiento 5 Estrellas de Luigi di Maio y se vio fuera del poder con un rápido movimiento en el que el casi desahuciado Partido Demócrata (centroizquierda) se convirtió en la piedra angular del nuevo Gobierno.

Luego llegaron sus problemas judiciales por el bloqueo al desembarco de migrantes. Y su última gran prueba era este pasado fin de semana con motivo de las elecciones municipales y regionales en buena parte del país.

Aunque en clave numérica el centroderecha ha logrado un ligero avance, la lectura global no puede ser peor para los intereses de Salvini. Sus principales patrocinados, como Susana Ceccardi en Florencia, no han logrado ganar, mientras que otros pesos pesados del espacio ultra, como Luigi Zaia en el Véneto, han ampliado sus ventajas con unas campañas sencillas y en las que han prescindido por completo de la presencia de su teórico líder.

Otros partidos del espacio de la ultraderecha, como Hermanos de Italia, de Giorgia Meloni, han mejorado los resultados de La Liga con un discurso más fresco y alejado de algunas de las posturas más extremistas defendidas en sus discursos por el vicepresidente. 

Relevo complejo

El espacio de la ultraderecha en Italia presenta tantos equilibrios que se hace casi imposible pensar en un relevo a corto plazo de Matteo Salvini. Solo llegaría si este dimitiera, algo que a estar alturas parece casi imposible. Ni siquiera ha formulado en público la más leve autocrítica y solo una posible complicación en su horizonte judicial podría alterar su hoja de ruta a corto plazo. Pero el frenazo del populismo en las urnas ha sido tan real como el resurgir del viejo socialismo con el Partido Demócrata, que da aire a la política de siempre.

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