Los servicios secretos alemanes consideran probada la implicación del Kremlin en el caso Navalni

La composición del veneno es para el Gobierno de la canciller Merkel el primer indicio contra Putin


Berlín / Corresponsal

La presunta implicación del Kremlin en el envenenamiento del disidente ruso Alexéi Navalni es cada vez más concreta, según afirmaciones del presidente de los Servicios Federales de Inteligencia (BND), Bruno Kahl, en una reciente reunión secreta con miembros del gobierno alemán que revela el semanario Der Spiegel en su edición de este sábado. Kahl informó a los participantes en esa cita confidencial de que el veneno utilizado contra el abogado y activista anticorrupción es una versión «más potente y letal» y de «efectos más lentos» que «todas las variantes conocidas hasta ahora» del agente químico «Novichok», un producto desarrollado por la Unión Soviética con fines bélicos durante la Guerra Fría. La revista asegura que la composición del veneno es para el Gobierno de la canciller federal, Angela Merkel, el principal indicio de que el propio presidente de Rusia, Vladimir Putin, podría estar implicado en el caso. Cuanto más compleja, novedosa y rara es la composición química del veneno, más probable resulta que solo se pueda conseguir con la ayuda del aparato del estado ruso.

Las autoridades alemanas han reconstruido, entre tanto, los hechos, asegura Der Spiegel. Los servicios de inteligencia alemanes sospechan de que Navalni solo pudo ser envenenado por una agencia secreta rusa de camino al aeropuerto o en el propio aeropuerto de la ciudad siberiana de Tomsk, donde el disidente tomó un avión comercial para retornar a Moscú el pasado 20 de agosto tras participar en un acto de la campaña para las elecciones regionales de este mes en Rusia. Para el BND esta es la única posibilidad, dado que la estrecha vigilancia a la que Navalni era sometido por los servicios secretos interiores rusos FSB está demostrada. El abogado de 44 años debía haber muerto durante ese vuelo, estiman los investigadores alemanes, para los que solo el aterrizaje de emergencia en la ciudad de Omsk decidido por el piloto del avión comercial tras el colapso de Navalni a bordo y el tratamiento con un antídoto al que fue sometido en un hospital local le salvaron la vida. Dos días después y tras presiones alemanas e internacionales, el disidente ruso ingresaba en coma en la Charité, el hospital universitario de Berlín, donde parece tener una evolución positiva. Los médicos le sacaron esta semana del coma inducido y el paciente puede comunicarse sin problemas.

Entre tanto, la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) ha sido informada detalladamente sobre las investigaciones realizadas hasta ahora en Alemania sobre el veneno utilizado. La revista revela que una delegación de la OPAQ viajó esta semana a Berlín, donde le fueron entregadas pruebas de orina y sangre de Navalni, así como los resultados del análisis realizado en un laboratorio especial del «Bundeswehr», el ejército federal, que demuestra «sin lugar a dudas» que el abogado ruso fue envenenado con un agente químico del grupo «Novichok», según afirmaciones del ejecutivo de Berlín. El Gobierno alemán tiene además intención de guardar bajo secreto frente a Rusia sus informaciones sobre el caso. «El Gobierno federal ha dado pasos para asegurar la investigación, que aún no ha finalizado» y además debe respetarse la «confidencialidad», señaló Steffen Seibert, portavoz oficial de la canciller federal, Angela Merkel. A las exigencias de Moscú de que Alemania aporte sus indicios sobre el caso y la afirmación de su titular de Exteriores, Sergei Lavrov, de que los investigadores rusos no comenzarán su labor hasta contar con pruebas del envenenamiento, Seibert respondió secamente que «Rusia dispone de todo lo necesario para abrir una investigación».

Pese a todo, las autoridades de Berlín están dispuestas a atender una petición de asistencia jurídica de Rusia. La Fiscalía de la capital alemana anunció a través de Twitter que la administración del Senado de Justicia de la ciudad-estado ha recibido el encargo de atender esa solicitud. Sin embargo subrayó que solo se informará a la parte rusa sobre el estado de salud de Alexéi Navalni si este da su consentimiento expreso. La policía rusa pretende al parecer solicitar además permiso para interrogar al disidente y otros testigos en Alemania y que sus agentes acompañen a los investigadores alemanes en su trabajo, una posibilidad sobre la que las autoridades alemanas aún no se han pronunciado, ya que la petición oficial no ha sido transmitida todavía. Desde el entorno de Navalni se han criticado esas demandas con dureza. Leonid Volkov, estrecho colaborador y hombre de confianza del disidente ruso, califica de «completamente inaceptables» y «pura propaganda» las exigencias de Moscú en declaraciones que publicará mañana el dominical Frankfurter Allgemeinen Sonntagszeitung.

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