Delcy Rodríguez acapara más poder y dirigirá la economía de una Venezuela arruinada

La polémica vicepresidenta se encargará de forma temporal de las finanzas de un país asolado, sancionado por Estados Unidos y sin producción petrolera

Delcy Rodríguez, vicepresidenta de Venezuela
Delcy Rodríguez, vicepresidenta de Venezuela

Caracas/Corresponsal

Nicolás Maduro anunció este jueves que la vicepresidenta ejecutiva de Venezuela, la controvertida Delcy Rodríguez, asume también de forma provisional el cargo de ministra de Economía, en medio de una reestructuración de su gabinete de 30 ministros, de los cuales ocho salieron temporalmente del Ejecutivo como candidatos a las cuestionadas elecciones parlamentarias del próximo 6 de diciembre.

A Rodríguez, que no es economista, sino abogada, y que durante los siete años en que Maduro ha estado en el poder ha sido ministra de Comunicación, canciller y vicepresidenta ejecutiva, ahora le tocará lidiar, aunque solo sea temporalmente, con una situación económica desesperada, con el país sin ingresos, sancionado por Estados Unidos y sin producción petrolera. Venezuela está prácticamente paralizada por la falta de gasolina desde hace una semana, y los ciudadanos hacen colas de hasta seis días para repostar combustible.

Polémica estancia en Barajas

Delcy Rodríguez, que está sancionada por Estados Unidos y por la Unión Europea (lo que le impide pisar el espacio Schengen), provocó en enero un escándalo político en España, cuando, en ruta hacia Estambul, estuvo en tránsito en el aeropuerto de Barajas y allí se reunió con el ministro de Transporte del Gobierno de Pedro Sánchez, el socialista José Luis Ábalos, incumpliendo así las normas de la UE.

Analistas venezolanos consultados por La Voz señalaron que el nombramiento de Delcy Rodríguez como ministra de Economía implicaría un intento de mejora de relaciones con la UE, al alejarla de la diplomacia venezolana (donde tiene gran presencia por su pasado como titular de Exteriores). Un movimiento que encaja con el hecho de que Maduro haya solicitado a la Unión Europea que acuda a las elecciones venezolanas en calidad de observadora, como también lo ha hecho Henrique Capriles, excandidato opositor, quien se distanció de la oposición venezolana al proponer participar en los comicios.

En agosto, el alto representante de la diplomacia europea, Josep Borrell, negó esta posibilidad, alegando que los estándares europeos de observación implican una convocatoria con al menos seis meses de antelación a las elecciones.

Según Capriles, la Unión Europea tiene «la oportunidad histórica de contribuir» a la recuperación de la democracia en Venezuela si decide participar como observadora en el control de la cita electoral, pero el mismo Maduro ha denunciado también que Capriles «encabeza una campaña internacional para diferir los comicios», que según el mandatario «llueva, truene o relampaguee serán en diciembre».

El dirigente opositor, distanciado de la línea de su partido, Primero Justicia, que no participará en los comicios, ha dicho este jueves que Maduro «se quedará solo» si insiste en organizar los comicios sin respetar unas condiciones mínimas.

Insistió Capriles en que si Maduro invita a la UE a participar como observadora en las elecciones, tiene que aplazar los comicios y garantizar que se realizan respetando todas las reglas democráticas.

«Si la UE decide venir a Venezuela con su protocolo (...) y si Maduro quisiera volver a hacer fraude (...) sencillamente la UE in situ va a decir que esa elección es fraudulenta», dijo el dirigente.

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