El despertar geopolítico de Europa

Max Bergmann FOREIGN AFFAIRS

INTERNACIONAL

María Pedreda

Tras décadas de irrelevancia en lo global, el continente gana prestigio y confianza

06 sep 2020 . Actualizado a las 09:35 h.

Desde la década de 1990, Europa ha sido una entidad geopolítica irrelevante. Con la economía más grande del mundo, 450 millones de personas y un gasto de defensa comparable al de Rusia, el continente podría ser un coloso. Aún así, Europa nunca ha estado cerca de igualar la influencia combinada de sus países constituyentes. Acosada por crisis y por limitaciones económicas, políticas e institucionales crónicas, durante las últimas tres décadas la Unión Europea ha ejercido muy poca influencia en los asuntos globales. Los Estados miembro más poderosos han visto disminuir su influencia, como el caso de Francia, o se han resistido a asumir el liderazgo internacional, como Alemania.

Los analistas estadounidenses han llegado a ver la irresponsabilidad europea como un hecho. En el 2011, Richard Haass, presidente del Consejo de Relaciones Exteriores, escribió que en el siglo XXI «la influencia europea en los asuntos más allá de sus fronteras sería marcadamente limitada». Bruselas no solo ha decepcionado a Washington al negarse a compartir más la carga de la seguridad colectiva, sino que también ha estado muy por debajo de su peso diplomático en asuntos de importancia mundial.

Ahora, de repente, Europa se está activando. La pandemia del covid-19 parece haber despertado al continente de su letargo económico y político de décadas, y revitalizado el proyecto de integración de la UE en maneras inimaginables hasta hace apenas seis meses. Jean Monnet, uno de los arquitectos fundadores de la UE, afirmó que «Europa se forjará en las crisis». Esta crisis puede forjar una Europa que sea más segura y más asertiva en el escenario mundial, lo que ayudará a fortalecer y definir el orden global del siglo XXI.