El diplomático Mustafá Adib, nuevo primer ministro del Líbano

Su tarea será formar en tiempo récord un Gobierno que encamine al país a salvarse de una de sus peores crisis en sus cien años de historia

Mustafá Adib es el tercer primer ministro del Líbano en tan solo diez meses
Mustafá Adib es el tercer primer ministro del Líbano en tan solo diez meses

Beirut / Efe

Conocedor de la política interna del Líbano y hasta ahora embajador en Alemania, el libanés Mustafá Adib se ha convertido este lunes en el nuevo primer ministro de un país que sufre una de las peores crisis en sus cien años de historia. La designación se produce horas antes de que el presidente francés, Emmanuel Macron, aterrice en el Líbano por segunda vez en menos de un mes con el fin de presionar para que se forme lo más rápido posible un Gobierno y se implementen reformas para desbloquear ayuda económica

Adib, nacido en 1972, ha sido elegido por 90 votos de los 120 del Parlamento, incluidos los de Hezbolá (chií) y los de la Corriente de Futuro (suní), para suceder a Hasán Diab, que dimitió el pasado 10 de agosto tras la explosión de 2.750 toneladas de nitrato de amonio en el puerto de Beirut que ha sacudido al país entero.

«No hay tiempo para palabras y promesas, sino que ahora es el momento de la acción», fueron sus primeras palabras en el palacio presidencial de Baabda. «Tendremos éxito al elegir un equipo homogéneo de especialistas», añadió 

Se convierte en el tercer primer ministro en tan solo diez meses, ya que el país dio un vuelco por completo el pasado 17 de octubre con la revolución contra la clase dirigente y la consecuente dimisión del histórico Saad Hariri el 29 de ese mismo mes.

En la sombra durante años

Casado y con cinco hijos, ha sido el hombre de confianza del ex primer ministro Najib Mikati, del que fue asesor entre el 2000 y el 2011, cuando fue nombrado su jefe de gabinete. Adib habla árabe, francés e inglés y es doctor en Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad de Montpellier I (Francia), donde también ha trabajado.

Entre los años 2005 y 2006, fechas cruciales para la historia reciente del país por el asesinato del ex primer ministro Rafik Hariri y la salida de las tropas sirias del país, representó a Mikati ante el comité especial a cargo de crear la nueva ley electoral. Desde julio del 2013 era embajador del Líbano en Alemania.

Adib es, al igual que Diab, musulmán suní ya que, de acuerdo a la tradición, el primer ministro libanés ha de ser suní; el presidente del Parlamento un musulmán chií y el presidente un cristiano maronita.

Unas cuotas sectarias que también se aplican en la repartición de escaños en el Parlamento, pero que el presidente del Líbano, Michel Aoun, ya ha abogado por abandonar para que el Líbano se convierte en un Estado laico.

Múltiples crisis

Adib tiene ahora la tarea de formar un nuevo Gobierno, pero hasta que ocurra seguirá en funciones el gabinete de Diab, en un momento en que el Líbano se enfrenta a varias crisis.

Por un lado debe afrontar la tarea económica ya que el país atraviesa la peor crisis desde el final de la guerra civil (1975-1990) con una divisa local que se ha disparado frente al dólar, una moneda que pasaba de mano en mano en el país y que ahora ni los bancos reparten.

La humanitaria se ha sumado a la tormenta perfecta que vive el país mediterráneo, agravada por la explosión del 4 de agosto que ha causado 190 muertos, mas de 6.500 heridos y 300.000 personas sin hogar en Beirut.

La Comisión Económica y Social para Asia Occidental de la ONU estimó el pasado 19 de agosto en un 55 % la tasa de población en situación de pobreza en el país, es decir, unos 2,7 millones que viven con menos de 14 dólares al día, un porcentaje que el año pasado se situaba en el 28 %, un estudio que se realizó previo a la explosión.

La sanitaria es otra de las asignaturas pendientes, en medio de un incremento de número de casos del nuevo coronavirus desde la flexibilización de medidas en julio y tras la tragedia del puerto, que dejó hospitales y centros sanitarios completamente colapsados y algunos fuera de servicio.

Y, por último, una crisis política y social con una población que busca deshacerse del sistema dirigente y corrupto que ha llevado a que el Líbano pase por uno de sus peores momentos de la historia. 

Primera visita

Nada más terminar de su breve discurso en Baabda, Adib se dirigió a los barrios de Gemmayze y Mar Mikhail, dos de los más afectados por la tragedia del día 4, para caminar y hablar con las diferentes asociaciones y personas que se encuentran en las zonas devastadas.

«Esperamos ser capaces de reconstruir lo que fue destruido para la gente de Beirut y esperamos formar el Gobierno lo antes posible», indicó Adib desde Mar Mikhail.

Después de la explosión, ni Aoun ni Berri ni Diab se acercaron a esa área, aunque los ministros que lo intentaron tuvieron que marcharse entre abucheos e insultos de la gente. Medios locales difundieron imágenes de Adib declarando a los medios mientras personas increpaban al nuevo primer ministro y gritaban «revolución», en alusión a la revuelta popular iniciada el pasado 17 de octubre que lucha contra el derrocamiento del sistema político y la clase dirigente que ha llevado al Líbano a sufrir la peor crisis desde el final de la guerra civil (1975-1990).

El martes, 1 de septiembre, el Líbano celebra los cien años del establecimiento del Gran Líbano bajo el mandato francés, un evento en el que estará Macron.

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