Rusia se implica abiertamente en la crisis bielorrusa

Putin prepara un contingente de fuerzas policiales para enviar en auxilio de Lukashenko, aunque solo actuará si la situación «se descontrola»


moscú / colpisa

El presidente bielorruso, Alexánder Lukashenko, llevaba unos años marcando diferencias con su homólogo ruso, Vladimir Putin. Sin embargo, la actual crisis política abierta tras ser acusado de manipular los resultados de las elecciones del 9 de agosto y la indignación de Occidente contra él le han situado en una posición de debilidad que el Kremlin parece dispuesto a aprovechar.

Para empezar, Rusia prepara ya un contingente de fuerzas policiales para enviar a Bielorrusia en auxilio de un presidente en apuros. Después de unos días en silencio, Putin compareció ayer en una entrevista al canal público ruso Rossía-1 y reveló, entre otras cosas, que Lukashenko le solicitó ayuda. «Me pidió que formara un retén de agentes de las fuerzas del orden y lo hice. Pero acordamos también que no entrará en acción mientras la situación no se descontrole», explicó.

Las publicaciones digitales rusas informaron de la llegada, el miércoles por la noche, al aeropuerto de Minsk del avión Tupolev-214 que usa habitualmente el director del FSB (antiguo KGB), Alexánder Bórtnikov. Lo emplean también en sus desplazamientos otros altos mandos de los servicios secretos rusos. Se trata del segundo vuelo en poco más de una semana. El aparato fue visto por primera vez en el aeropuerto de Minsk el día 18, una semana después de que estallaran las protestas en el país.

«Lukashenko planteó que le gustaría que le ofreciéramos, en caso de necesidad, la ayuda necesaria. Yo le dije que Rusia cumplirá sus compromisos», agregó Putin, quien explicó que su homólogo le habló en concreto de la posibilidad de que surgieran «elementos extremistas» en las manifestaciones que pudieran provocar desórdenes violentos. «Ahora no hay tal necesidad y espero que no la haya», añadió. En los últimos días, Lukashenko ha llamado por teléfono al jefe del Kremlin al menos cuatro veces.

Putin criticó también los intentos de Occidente de influir en esta crisis y aseguró que la situación en el país «tiende a normalizarse». «Por supuesto que hay problemas en Bielorrusia, de no haberlos la gente no saldría a la calle, eso es algo absolutamente evidente, pero confiamos que se resuelvan dentro del marco constitucional y legal y por medios pacíficos», señaló.

El Ministerio del Interior ruso investiga el envenenamiento de Navalni

El Departamento de Transporte del Ministerio de Interior del Distrito Federal de Siberia anunció ayer que, desde el día 20, hay en curso una investigación preliminar sobre las circunstancias del envenenamiento del líder opositor ruso Alexéi Navalni, la semana pasada en el aeropuerto de Tomsk. El departamento informó que sus agentes han examinado la habitación del hotel en Tomsk donde se alojó Navalni y varios lugares de la ruta seguida por el activista en Siberia.

Además, se han incautado de 100 objetos que «pueden servir como pruebas», se está analizando el contenido de numerosas cámaras de vigilancia y se están realizando 20 estudios forenses. Pero, por el momento, no han sido halladas trazas de ninguna sustancia que pudiera haber provocado la hospitalización de Navalni. La Fiscalía General de Rusia señaló ayer que, por el momento, no hay motivos para abrir una causa penal.

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