Venezolanos: pobres con millones de bolívares en los bolsillos

La devaluación de la moneda nacional y la dolarización llevan a que un café cueste medio millón de bolívares y una pizza, tres millones

Un grupo de personas escarban entre la basura en una calle de Caracas
Un grupo de personas escarban entre la basura en una calle de Caracas

Caracas / corresponsal

Hace exactamente 24 meses, el régimen de Nicolás Maduro le quitó cinco ceros a la moneda nacional y la rebautizó como bolívar soberano para diferenciarla de la propuesta de dolarización defendida por la oposición. En agosto del 2018, los gastos más comunes, como un pasaje de autobús, ya costaban cientos de miles de bolívares. Dos años y 5.000.000 % de inflación acumulada después, el bolívar es inservible. Ahora un café cuesta medio millón de bolívares, un paquete de salchichas 1,4 millones y una pizza congelada ronda los 3 millones. El billete de más alta denominación, 50.000 bolívares, equivale a 0,16 centavos de dólar.

«Le vamos a torcer el brazo al dólar criminal», era el eslogan de Maduro en el 2018, a la vez que señalaba que la imparable devaluación era un «complot» contra su Gobierno. En el 2020, el dólar es la moneda de circulación nacional de facto y con la venia de Maduro, que ahora califica de «acto de resistencia» la dolarización de la economía. 

Prácticamente, solo los funcionarios y los jubilados cobran en bolívares, y a ellos es a quienes más afecta la quiebra del Estado venezolano. El sueldo mensual de un jubilado es de 400.000 bolívares, apenas 1,5 dólares, y el de los trabajadores de la administración pública ronda los 3 millones, unos 10 dólares. Es la triste realidad de los venezolanos: pobres extremos, eso sí, con millones de bolívares en sus bolsillos y en las cuentas de los bancos.

Para el resto de la economía, los salarios ya se han dolarizado, y el ingreso mínimo, según estimaciones, está alrededor de los 30 dólares. La hiperinflación ha fundido el ingreso de los venezolanos: el 97 % están por debajo del umbral de pobreza y el 78 %, en el de la pobreza extrema.

Los precios están en dólares en todos los comercios y solo los centavos de la moneda estadounidense se canjean bolívares. Es por eso que esta nueva devaluación ha pasado desapercibida, señala el experto financiero Henkel García. La firma en la que trabaja, Ecoanalítica, considera que las transacciones en divisas ya superan el 70 % de las totales en la economía venezolana. Hay evidencias de ello: hay largas colas para pagar en dólares en los comercios, mientras que el que tiene bolívares evita guardar la fila.

¿De dónde salen los dólares, en un país sancionado por Estados Unidos y al que no se puede viajar a causa del covid? Hay respuestas a esos. Los venezolanos, tras más de 35 años de crisis económica, encontraron en el billete verde la manera de mantener sus ahorros. Además, la diáspora envía, de forma legal o ilegal, remesas que mantienen la economía en marcha, señalan economistas como Luis Oliveros. No obstante, señala que lo que se vive en Venezuela está muy lejos de ser un proceso ordenado de dolarización, como el que llevó a cabo hace 20 años Ecuador.

La gran perdedora del proceso, aparte de funcionarios y jubilados, es la banca, que prácticamente ha desaparecido. La intermediación bancaria no existe, como tampoco el crédito. El régimen de Maduro ha tratado de estimular la apertura de cuentas en dólares, pero sencillamente no generan confianza. Además, es prácticamente imposible enviar dinero hacia cuentas bancarias en Venezuela porque las sanciones de Estados Unidos dificultan enormemente el proceso.

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