Barnier asegura que Londres no tiene «voluntad de avanzar» en temas clave para la UE

Los desacuerdos entre ambas partes siguen muy presentes en lo relativo a la competencia justa

El jefe negociador europeo para la futura relación con el Reino Unido, Michel Barnier
El jefe negociador europeo para la futura relación con el Reino Unido, Michel Barnier

Redacción / Agencias

El jefe negociador europeo para la futura relación con el Reino Unido, Michel Barnier, lamentó este viernes que el equipo negociador británico «no ha mostrado una voluntad real de avanzar» en los asuntos que preocupan a Bruselas en las rondas de conversaciones más recientes. Los acuerdos en materia comercial, sobre todo en lo relativo a la competencia justa, siguen siendo un punto de fricción entre ambas partes.

«Esta semana, una vez más, como en la ronda de julio, los negociadores británicos no han mostrado una voluntad real de avanzar en asuntos importantes para la Unión Europea», dijo Barnier en una rueda de prensa al término de la séptima ronda de negociaciones para la futura relación entre el Reino Unido y la UE una vez consumado el brexit, informa Efe.

Para Barnier un acuerdo entre ambos parece improbable, en el punto actual en el que se encuentran las conversaciones, «no entiendo por qué se está perdiendo un tiempo tan valioso» incidió el negociador. 

«Esta semana, una vez más, como en la ronda anterior, los negociadores británicos no han mostrado una voluntad real de avanzar en asuntos de importancia fundamental para la UE, pese a la flexibilidad que hemos tenido en los últimos meses», criticó Barnier.

Según Euronews, la última ronda de discusiones formales, que comenzó el 17 de agosto, incluyó mesas redondas sobre derechos de pesca y competencia posterior al brexit, dos de los temas más espinosos entre las dos partes. También se trataron asuntos como la cooperación judicial y policial, el comercio de bienes y servicios, el transporte y la futura participación del Reino Unido en los programas de la UE.

Desacuerdos en la igualdad comercial

A pesar de que tanto Bruselas como Londres han declarado con anterioridad que quieren que se llegue a un acuerdo antes de octubre, para que los parlamentos puedan aprobarlo antes de que expire el período de transición el 31 de diciembre, esto parece poco probable. Los desacuerdos en materias de igualdad de condiciones comerciales, una política que impide que las empresas de un país socaven a sus rivales obteniendo así una ventaja competitiva, siguen presentes.

Por su parte, el jefe negociador británico, David Frost, lamentó en un comunicado que la UE siga «insistiendo no solo en que aceptemos continuidad con su política de ayudas estatales y pesca, sino también que esto debe ser acordado antes de poder hacer ningún trabajo sustancial en cualquier otra área de la negociación, incluyendo textos legales». «Esto hace innecesariamente difícil hacer progresos», añadió.

Bruselas quiere garantizar que Reino Unido no minará a los negocios europeos debilitando las reglas y los estándares, especialmente en lo que se refiere a los derechos de los trabajadores y asuntos medioambientales.

«La necesidad de una igualdad de oportunidades no va a desaparecer, aunque el Reino Unido siga insistiendo en un acuerdo de baja calidad que solo concierna al intercambio de bienes y servicios», dijo Barnier. «Es una precondición no negociable para conceder acceso a nuestro mercado», zanjó.

Por su parte, Reino Unido prefiere un sistema similar al canadiense, que elimine los aranceles y no obligue a cumplir estrictamente las reglas de la UE. En este sentido, Barnier ya declaró anteriormente que tal acuerdo sería difícil por la proximidad del país, ya que comparte frontera terrestre con la UE y, tras casi medio siglo como miembro del club, tiene vínculos comerciales mucho más estrechos.

Sin avances en materia de pesca

Otro capítulo fundamental para Bruselas que sigue sin avances tras esta semana es la pesca, donde «no ha habido ningún tipo de avance en los asuntos que importan», según Barnier, aunque no detalló las discordancias.

La UE quiere que el acuerdo de pesca se negocie inexorablemente junto con el tratado comercial, y que el objetivo final para el sector pesquero europeo sea mantener una relación con el Reino Unido que sea lo más parecida a la actual, mientras que Londres cree que este modelo compromete su soberanía.

En el ámbito de la gobernanza del acuerdo, Barnier dijo que están «lejos de un consenso» en la creación de un sistema para la resolución de disputas que puedan surgir en el futuro. Tampoco ha habido avances en la búsqueda de garantías para proteger los derechos fundamentales de los ciudadanos y sus datos personales en un futuro acuerdo, y las posturas «siguen muy alejadas en la movilidad y coordinación de la seguridad social».

Barnier sólo destacó avances técnicos en las mesas sobre cooperación energética, participación británica en programas europeos y normas contra el lavado de dinero.

El fin del período de transición, cada vez más cerca

Las conversaciones, que comenzaron en marzo, se han visto fuertemente impactadas por la pandemia de coronavirus, que ha obligado a que tres de las siete rondas hasta ahora hayan tenido lugar por videoconferencia, con las dificultades que ello conlleva en una negociación compleja.

Sin embargo, el Reino Unido se negó a pedir una extensión del periodo de transición (durante el que está aún vinculado a normas europeas sin ser miembro ni tener voz o voto), que inicialmente iba a ser de dos años y ha quedado reducido a apenas once meses, ya que expirará el 31 de diciembre.

Si no se llega a un acuerdo y no se aprueba antes del final del período de transición, se aplicarán las reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC), lo que significa que la mayoría de los bienes y servicios comercializados entre las dos partes estarán sujetos a aranceles.

La UE ha advertido a las empresas que, incluso si se llega a un acuerdo antes de fin de año, la retirada del Reino Unido del bloque, el mercado único y la Unión Aduanera «creará inevitablemente barreras e intercambios transfronterizos que no existen hoy».

«Habrá consecuencias amplias y de gran alcance para la administración pública, las empresas y los ciudadanos a partir del 1 de enero del 2021, independientemente del resultado de las negociaciones», agregó el negociador europeo.

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