Lukashenko trata de ganar tiempo con la UE y la oposición, y ofrece una reforma constitucional

«Mientras no me matéis, no habrá otras elecciones», desafió el mandatario


moscú / colpisa, efe

En medio de una intensificación de las protestas por la manipulación de los resultados de las elecciones presidenciales del día 9, con muchas de la principales empresas del país en huelga, incluida una parte de los estudios centrales de televisión, y la reprobación internacional, el presidente bielorruso, Alexánder Lukashenko, insiste en su propósito de no abandonar el poder y de no repetir ahora los comicios. «Mientras no me matéis, no habrá otras elecciones», advirtió ayer.

Sin embargo, ha abierto la puerta a «compartir el poder» mediante una reforma constitucional, tras la que sí se convocaría unas elecciones presidenciales. El proceso, no obstante, podría dilatarse mucho en el tiempo y para iniciarlo exige el cese de las movilizaciones. «Una redistribución de las responsabilidades debe pasar por un proceso constitucional y no por acciones callejeras», lanzó este lunes Lukashenko ante los trabajadores de la fábrica de automoción pesada MZKT de Minsk.

Los obreros de la planta están en huelga en solidaridad con los manifestantes que piden unas nuevas elecciones y el fin de la represión, pero el primer mandatario del país, que llegó allí a bordo de un helicóptero en compañía de su hijo menor, Kolia, anunció que no habrá ninguna repetición electoral por ahora. Les pidió también que regresen a sus puestos de trabajo. Nada más llegar, Lukashenko tuvo que escuchar a coro de los presentes la palabra «¡lárgate!» una y otra vez.

Él ni se inmutó y les dio las gracias cuando terminaron de gritar. Sorpresivamente, el momento fue retransmitido en directo por el canal estatal ONT. A continuación tomó la palabra. Muchos medios de comunicación rusos interpretan la oferta de modificar la Carta Magna como un señuelo a la UE y a la oposición para ganar tiempo y tratar de parar las movilizaciones. El mandatario advirtió que «bajo presión no se puede cambiar la Constitución». «No lograrán jamás que yo haga algo porque me presionan», dijo. Pero, por el momento, no ha detallado a qué estamento irían a parar parte de sus actuales prerrogativas.

Lukashenko visitó después otras fábricas con el mismo mensaje de que renuncien a los paros, pero cada vez son más las que se unen a la huelga. Además de MZKT, están parcial o totalmente en paro factorías como Belaruskali, Naftan, MTZ, MAZ y BelAZ. No obstante, el jefe del Estado trató de convencerles de que la mayor parte de la industria está funcionando. Les dijo también que las movilizaciones no lo doblegarán y repitió lo que declaró ya el domingo: «Ni muerto entregaré el país». Están también en huelga más de la mitad de la plantilla de la Compañía de Radio y Televisión de Bielorrusia.

La oposición ofrece amnistía

La oposición bielorrusa, que ha demandado a Lukashenko que deje el poder de manera incondicional, mencionó ayer además la posibilidad de que el considerado durante muchos años como el último dictador de Europa no sea finalmente procesado. «Si Lukashenko se marcha ahora y si entrega voluntariamente el poder, creo que no será perseguido (...), es cuestión de negociarlo», dijo Valeri Tsepkalo, aspirante a la presidencia exiliado, a la agencia rusa Sputnik. Tsepkalo, exembajador bielorruso en EE.UU., mantendrá hoy consultas con congresistas y senadores estadounidenses para abordar la situación en el país.

El traspaso de poder pacífico al que aspiran los opositores y que daría pie a la convocatoria de nuevas elecciones presidenciales sería dirigido por la líder de la oposición unificada, Svetlana Tijanóvskaya, en el exilio en Lituania. «Estoy dispuesta a asumir responsabilidades y a actuar en este período en calidad de líder nacional, para que el país se calme, recobre su ritmo normal», dijo ayer en un mensaje de vídeo.

Tijanóvskaya subrayó que el objetivo de la transición es liberar a todos los presos políticos y aprobar la legislación necesaria para la convocatoria de nuevos comicios. «Auténticos, limpios y transparentes, que sean reconocidos sin cortapisas por la comunidad internacional. Todos queremos salir de este círculo infinito en el que nos encontramos atrapados desde hace 26 años», agregó. Desde el comienzo de las protestas, convocadas el mismo día de los comicios, ha habido dos muertos, centenares de heridos y cerca de 7.000 detenidos, de los que al menos 2.000 han sido puestos en libertad.

La UE convoca una cumbre sobre Bielorrusia y Von der Leyen promete sanciones

Los jefes de cinco de los siete grupos políticos del Parlamento Europeo instaron a celebrar unas nuevas elecciones en Bielorrusia y pidieron a la UE que imponga sanciones a los responsables de la violencia contra los participantes en las protestas poselectorales. «El pueblo de Bielorrusia tiene que saber que la UE está de su lado firmemente y que los responsables de violaciones de los derechos humanos y de violencia serán sancionados», dejó claro la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, en Twitter.

«El domingo tuvo lugar la mayor manifestación en la historia de Bielorrusia. Las cifras muestran claramente que los bielorrusos quieren el cambio y lo quieren ya. La UE está con ellos», dijo, por su parte, el alto representante de la UE para la Política Exterior, Josep Borrell.

Además, el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, convocó una cumbre comunitaria de líderes para abordar mañana los acontecimientos en Bielorrusia. Reino Unido, por su parte, calificó de «fraudulentas» las elecciones y reclamó «urgentemente» una investigación de la Organización para la Seguridad y la Cooperación Europea (OSCE), en la misma línea que hizo Alemania, que pide una revisión de los resultados por parte de este organismo y diálogo nacional.

Y es que en Occidente no quieren que se repita lo ocurrido en la vecina Ucrania, cuando una revolución desembocó en un conflicto armado (Donbás), donde los sublevados recibieron el respaldo de Rusia, que poco antes se había anexionado la península de Crimea. Todas las alarmas saltaron con la última conversación telefónica entre Lukashenko y el presidente ruso, Vladimir Putin, que ofreció el sábado a Minsk apoyo para garantizar la seguridad nacional.

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