El presidente bielorruso espera resistir al embate de la presión popular con la ayuda de Putin

Rafael M. Mañueco MOSCÚ / COLPISA

INTERNACIONAL

Lukashenko, durante su discurso ante sus seguidores este domingo frente a la Casa del Gobierno
Lukashenko, durante su discurso ante sus seguidores este domingo frente a la Casa del Gobierno YAUHEN YERCHAK | Efe

Lukashenko asegura que no se irá ni repetirá los comicios, además de agitar una supuesta intervención de la OTAN

17 ago 2020 . Actualizado a las 13:34 h.

Aunque en los círculos de poder rusos consideran a Alexánder Lukashenko un «cadáver político», el dictador bielorruso no piensa claudicar. El domingo cerró  filas con los suyos en un mitin junto a la sede del Gobierno, rechazó entregar el poder y repetir las elecciones y recurrió a la manida escenificación, tan socorrida para los déspotas, de presentar a Bielorrusia como una fortaleza asediada por terribles enemigos. Lukashenko agitó el fantasma de una supuesta intervención de la OTAN contra su país y, en un nuevo aspaviento de afectación alarmista, telefoneó otra vez al presidente Vladimir Putin para volverle a pedir ayuda.

Durante un mitin celebrado este domingo en medio de descomunales medidas de seguridad en la plaza de la Independencia de Minsk, junto a la Casa del Gobierno, Lukashenko dijo que «ni muerto permitiré que alguien entregue nuestro país». Declaró que «repetir las elecciones como nos demandan Lituania, Letonia y, lamentablemente, nuestra querida Ucrania, supondría la muerte de Bielorrusia como Estado y como Nación, caeríamos en barrena».

En la plaza había unas 3.000 personas, muchas de ellas llegadas en autobuses especialmente fletados por las autoridades, según mostraban varios vídeos difundidos por la oposición en las redes sociales. «No os he llamado para que me defendáis, aunque también, sino para que defendamos nuestros país, su independencia, nuestras familias, esposas, hermanas e hijas», pronunció Lukashenko ante los presentes.