Biden y Harris se ponen al frente de la pandemia de coronavirus

La afroamericana de 55 años ha devuelto la vitalidad a la campaña electoral en EE UU y asesta buenos ganchos a la mandíbula de Trump

Biden se pone la mascarilla en su primer acto con Harris este jueves
Biden se pone la mascarilla en su primer acto con Harris este jueves

Nueva York / Colpisa

Joe Biden buscaba a una mujer que estuviera «lista para trabajar» desde el primer día, porque «estos no son tiempos normales», avisó. «Voy a heredar un país en crisis, una nación dividida y un mundo desbarajustado. No tenemos un minuto que perder». En su primer día como candidata a vicepresidenta, Kamala Harris sacó los guantes de boxeo y puso a Donald Trump en su sitio. Este jueves, en el segundo 'asalto', se sentó con Biden en una sala de control llena de pantallas con expertos en salud pública y se puso al día sobre el covid-19.

La pareja presidencial que aspira a suceder a Trump en la Casa Blanca piensa repetir la escena cuatro veces a la semana. La estrategia es responsabilizar al mandatario actual de la pandemia y convencer al país de que cuando ellos tomen las riendas pondrán bajo control al virus y también a la economía. Como ex fiscal general de California, la senadora Harris sabe presentar el caso ante el jurado y ante las cámaras.

«El virus ha impactado prácticamente a todos los países del mundo», admitió en su primer discurso, «pero hay una razón por la que ha golpeado a EE.UU. peor que a ninguna otra nación desarrollada: porque Trump falló en tomárselo en serio desde el principio». Y aquí las pruebas: «Su negativa a poner en marcha los test de diagnóstico, sus cambios de opinión en llevar mascarilla y guardar la distancia social, su delirante creencia de que sabe más que los expertos. Todas esas son razones de por qué un estadounidense muere de covid-19 cada 80 segundos».

Con el caso presentado, el juicio está abierto. Pero no es lo único por lo que se juzgará al presidente. «Trump también es la razón por la que millones de estadounidenses están ahora sin empleo», le acusó. «Heredó de Barack Obama y Joe Biden la mayor expansión económica de la historia -insistió en su argumento- y como todo lo que heredó, lo destrozó».

El presidente podrá argumentar que tenía una economía «preciosa» hasta que irrumpió en su vida el «virus chino», pero Harris también tiene una respuesta para eso. «Hace seis años tuvimos una crisis de salud diferente, se llamaba ébola. Todos recordamos esa pandemia, pero ¿sabéis lo que pasó? Obama y Biden hicieron su trabajo. Solo murieron dos personas en todo EE UU. Dos. Eso es lo que se llama liderazgo».

Un caso muy claro de negligencia, «porque cuando otros países estaban siguiendo la ciencia, Trump impulsaba curas milagrosas que veía en Fox News. Y mientras otros países aplanaban la curva, él decía que el virus simplemente 'desaparecería, ¡puf! como por arte de magia', cita textual». El resultado aún provisional de tanta incompetencia, expuso, es de 165.000 muertos, más de 5 millones de infectados, más de 16 millones de desempleados, millones de niños que no pueden ir al colegio y una crisis de pobreza que tiene a una de cada cinco madres con niños hambrientos. «Esto es lo que pasa cuando se elige a un tipo que no está a la altura del trabajo», concluyó Harris. «Nuestro país está hecho jirones, igual que nuestra reputación».

Un «servidor público»

La política demócrata no solo acababa de exponer el caso contra Trump, también contra el sentimiento antiestablishment de los últimos años que ha dado la victoria electoral a toda persona ajena a la política que se presente ante los votantes con jerga populista, presumiendo de no tener experiencia política. Biden lleva medio siglo en el Congreso y hasta el martes eso sonaba a rancio para la mayoría de su partido, pero Harris les ha convencido en un discurso de que lo que quieren es alguien como él, un «servidor público» que ama a su país.

De un plumazo, la senadora de 55 años que ha devuelto la vitalidad y el entusiasmo a una campaña plana, convenció a millones de progresistas descontentos de que es la mujer adecuada para el puesto, y no solo por ser la primera afroamericana de la historia en hacerlo. En las primeras 24 horas tras su nominación la campaña recaudó 26 millones de dólares y ha despertado una auténtica fiebre de Kamalamanía para la que ni Trump tiene antídoto. De hecho, el mandatario apareció después leyendo un largo y aburrido discurso con el que intentaba desmontar las acusaciones, a la vez que culpaba a China y Europa.

¿Significa eso que Trump está acabado? No, En absoluto. Faltan más de dos meses y medio para las elecciones, y además en un año viral en que todo cambia de la noche a la mañana. La tradicional sorpresa de octubre será esta vez más decisiva que nunca, con un presidente revestido de poder y sin escrúpulos. Biden y Harris saben que tienen que trabajar duro. Por eso se han instalado en un hotel de Wilmington (Delaware), dispuestos a demostrarles a los estadounidenses que rescatarán al país en cuanto el jurado emita su veredicto en las urnas.

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