Quince políticos y personalidades alemanas, amenazados de muerte por un grupo de extrema derecha

Los neonazis lograron sus datos a través de ordenadores policiales

Beate Zschaepe, superviviente del grupo NSU, condenada a cadena perpetua en el 2008, en una imagen de mayo del 2013
Beate Zschaepe, superviviente del grupo NSU, condenada a cadena perpetua en el 2008, en una imagen de mayo del 2013

Berlín / E. La Voz

Bajo las siglas NSU, la célula terrorista de ultraderecha Clandestinidad Nacionalsocialista asesinó a diez personas, nueve de ellas extranjeras, entre el 2000 y el 2007 en distintas partes de Alemania sin despertar la más mínima sospecha entre las autoridades. No se supo de su existencia hasta mucho más tarde, en el 2011, cuando dos de sus tres miembros se mataron mientras huían de la policía tras haber cometido un atraco. La única superviviente del grupo nazi, Beate Zschäpe, fue condenada a cadena perpetua en el 2018 en uno de los procesos judiciales más largos y mediáticos de la historia reciente del país. Pero ahora, la primera potencia europea revive aquel oscuro episodio, a raíz de una serie de amenazas de muerte dirigidas contra políticos izquierdistas, artistas y personalidades firmadas como NSU 2.0.

Las primeras destinatarias de los correos fueron la abogada Seda Basay-Yildiz, que representó a los familiares de las víctimas en el juicio contra Zschäpe; la jefa del grupo parlamentario La Izquierda en Wiesbaden, Janine Wissler; y la cabaretera berlinesa Idil Baydar, conocida por sus sátiras políticas. El pasado fin de semana, los medios revelaron que dos mujeres más se sumaban a la lista: una columnista berlinesa y una abogada penalista de Múnich.

No obstante, el escándalo ha cobrado una nueva dimensión, después de que el diario Die Welt difundiera los resultados de una investigación, que apunta a dos escritos de similar contenido enviados a unas 15 direcciones de correo electrónico, entre otras la del periodista turco-germano Deniz Yücel. Al parecer, los datos personales de los amenazados proceden de ordenadores de la policía del estado federado de Hesse, situado en el oeste de Alemania. Ello obligó a dimitir al jefe de la policía del land, Udo Münch, quien reconoció tener conocimiento de «consultas irregulares» en sus ordenadores desde marzo de este año.

Intimidaciones

Mientras continúa la investigación para tratar de esclarecer los medios y canales a través de los cuales el grupo autodenominado NSU 2.0 accedió a esa información personal, aumenta la presión sobre el jefe del Gobierno de Hesse, el cristianodemócrata Peter Beuth. «Es obvio que en ese land hay graves problemas», criticó la colíder del SPD, Saskia Esken. «Las amenazas demuestran que el objetivo es intimidar y atemorizar a personas con importantes funciones en nuestra sociedad plural», sostiene el experto en asuntos de interior del partido liberal FDP, Konstantin Kuhle. Tanto él como otros miembros de la oposición creen que la Fiscalía federal alemana debería asumir la investigación, en lugar de la regional.

Incluso en la CDU están conmocionados. La disposición a la violencia crece, también contra políticos locales. Necesitamos aumentar la protección. Quienes se comprometen con nuestro país merecen esa protección», afirmó la líder de la formación, Annegret Kramp-Karrenbauer. Probablemente recuerde a Walter Lübcke, el alcalde de sus filas y defensor acérrimo de la acogida de refugiados, que en junio del 2019 fue asesinado de un tiro en la cabeza en su propio domicilio a manos de un neonazi.

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