Tesoros ocultos en las entrañas de Londres

Las estaciones del metro que han sido cerradas son un atractivo turístico


El Big Ben, el Palacio de Buckingham, el puente de la Torre, sus galerías y parques son algunos de los tesoros que Londres exhibe a la luz pública a los millones de turistas que año a año la visitan. Sin embargo, hay otros que están ocultos a simple vista, pues están debajo de la superficie y que no solo están atrayendo la atención de curiosos sino que podrían generar importantes ingresos para la capital británica. Estas joyas son las estaciones que el metro ha ido cerrando desde que comenzó a operar en 1863.

Algunas de estas instalaciones vienen funcionando desde hace años como museos. Así, por ejemplo, en la de Clapham South, al suroeste de la ciudad, los amantes de la historia que pueden ver cómo los londinenses pasaban las noches durante la II Guerra Mundial, cuando la aviación nazi machacaba con sus bombardeos a la urbe, para preparar la invasión del Reino Unido. En esta vieja parada está uno de los refugios antiaéreos más grandes, el cual contaba con cientos de literas en su casi medio kilómetro de extensión y que está a ocho niveles bajo tierra.

En total unas 83 estaciones del subterráneo dieron techo a más de 100.000 personas entre 1939 y 1945, entre ellos al propio Winston Churchill, quien pasó varias noches en la ahora clausurada parada de Down Street, mientras el búnker ubicado en las cercanías del 10 de Downing Street era reforzado.

Las celebraciones por el 75 aniversario de la derrota de las fuerzas de Adolfo Hitler seguramente habrían atraído a muchos visitantes. Sin embargo, la pandemia del covid-19 forzó al Museo de Transportes de Londres a cancelar las visitas a las seis estaciones que forman parte de su programa Hidden London (Londres escondido), provocando serias pérdidas económicas, porque los tickets rondan los 40 euros por persona. Se esperaba que para agosto se pudieran retomar, pero las medidas de distanciamiento social podrían impedirlo.

Su papel durante la II Guerra Mundial, así como las páginas que le han dedicado Agatha Christie y otros afamados escritores en sus historias han convertido al Tube en escenario de gran valor para el mundo del cine. Solo la abandonada estación de Aldwych, en el centro de la urbe, terminó siendo locación para las cintas La batalla de Inglaterra (1969) y más recientemente para V de Vendetta (2005).

Sin embargo, los espacios en desuso de la cercana Charing Cross, ubicada a metros de la emblemática Trafalgar Square, han sido de los más demandados por Hollywood. Una de las más recientes entregas de las películas sobre James Bond o del superhéroe de los estudios Marvel, Thor, se filmaron allí.

Cada año 12 películas y series de televisión se graban en el subterráneo, el cual anualmente transporta a 1.100 millones de personas.

En la actualidad hay unas 40 estaciones de metro abandonadas a lo largo de Londres y algunas de ellas como la de Highgate se han convertido en un improvisado reservorio de flora y fauna. Allí cuatro especies de murciélagos han encontrado su hogar.

Sin embargo, las autoridades de la capital británica no quieren que la naturaleza reclame todos estos espacios para ella, sino que pretenden darle algún tipo de uso. Así en Clapham South, por ejemplo, se autorizó la instalación de unos huertos que operan con luz artificial y en los cuales se produce brócoli, guisantes y otros vegetales.

Antes de la pandemia, la prensa había reportado de reuniones entre responsables del ayuntamiento y empresarios para tratar de reconvertir algunas de las estaciones cerradas. Bares, hoteles, tiendas o depósitos de mercancías son algunos de los usos que se habían analizado. El tiempo dirá si estas infraestructuras recobran vida o no.

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