Mujeres egipcias se movilizan en redes para denunciar a un estudiante por acoso sexual

El caso llega hasta España, donde una escuela de Barcelona en la que estudiaba decidió expulsarle

Mujeres en el barrio de Giza, en El Cairo, Egipto
Mujeres en el barrio de Giza, en El Cairo, Egipto

Decenas de mujeres egipcias se han movilizado en las redes sociales estas semanas para acusar públicamente de acoso sexual, violaciones y chantaje a Ahmed Bassam Zaki, un estudiante egipcio de 21 años que acudió a las escuelas más elitistas del país y que este año cursaba sus estudios en Barcelona.

El pasado 1 de julio se hizo pública la cuenta de Instagram @assaultpolice, creada precisamente para colectivizar hasta 93 denunciantes creíbles, algunas de 13 años de edad. Muchas de estas denunciantes pertenecen a las familias más ricas y poderosas de Egipto, y fueron compañeras de Zaki en la Universidad Americana del Cairo. Tres días después de que esta cuenta en la red social viera la luz, la Policía arrestó a Ahmed Bassam Zaki en su domicilio.

La primera publicación de @assaultpolice recupera una denuncia previa al estudiante, que se publicó en el 2018 en un grupo de Facebook, pero que desapareció misteriosamente a pesar de que a raíz de la publicación más mujeres admitieran haber tenido experiencias similares con Zaki. 

La cuenta recoge distintas pruebas, incluyendo capturas de pantalla y audios en los que se le escucha amenazando a las víctimas con arruinar su reputación. En una ocasión, Zaki consiguió la dirección de la residencia de una chica con la que estaba hablando por Tinder y los nombres de sus padres, y le insistió para que le enviara fotos desnuda y tuviera sexo con él utilizando esa información para chantajearla. 

El eco del caso Zaki ha llegado hasta España donde, según informa The New York Timesla EU Business School de Barcelona de la que Zaki era alumno ha decidido expulsarlo. El mismo medio recoge las declaraciones de Claire Basterfiel, portavoz de la escuela, que afirma que han puesto una denuncia ante la Policía, ya que algunas estudiantes también lo acusaron de acoso sexual

De acuerdo con un artículo de womensrepublic.net, una plataforma para dar voz a mujeres de todo el mundo, durante su estancia en Barcelona acosó a cuatro estudiantes, a las que les preguntaba constantemente cuestiones de índole sexual y enviaba múltiples mensajes inapropiados hasta que finalmente todas decidieron bloquearle. 

Todas estas declaraciones sacudieron las redes sociales de Egipto, un espacio en el que muchas mujeres se han atrevido a dar el paso y denunciar a sus abusadores, en lo que algunos califican como otro momento #MeToo en el país. 

Acoso, violaciones y chantaje

El caso contra Zaki incluye acusaciones de seis mujeres por violación, acoso sexual y chantaje. El acusado no se ha pronunciado públicamente, pero el fiscal general declaró que niega la mayor parte de las acusaciones. 

Zaki se ganó ya una reputación como acosador en su primer año de universidad, en el 2016, cuando acudía a la Universidad Americana del Cairo, un centro frecuentado por la élite del país. Aquel año fue expulsado de un club de salsa por las quejas de acoso de distintas alumnas. 

Según recoge The New York Times el estudiante presionaba a las mujeres para que le enviaran fotografías íntimas, que luego utilizaba para obligarlas a tener sexo con él, amenazándolas con enviar esas mismas fotos a sus familias y destrozar su reputación. Otra táctica que seguía era la de intentar generar empatía asegurando que estaba pasando por un mal momento, tal y como explica el fiscal del caso. 

Zaki continuó con su historial de acoso al llegar a España. Ahora, la rápida respuesta de la escuela de Barcelona al acudir a la Policía ha puesto en el punto de mira a la universidad egipcia, que no se ha pronunciado sobre las denuncias. Una portavoz del centro, Rehab Saad, aseguró sin embargo que la universidad «tiene una política de tolerancia cero con el acoso sexual«», a lo que el presidente, Francis J. Ricciardone, añadió que duplicarán «nuestros programas de entreno y comunicación» sobre las medidas de acoso. 

El Consejo Nacional de la Mujer, dirigido por el Gobierno, está animando a las víctimas de acoso de Zaki a pronunciarse y denunciarle, asegurando que su identidad permanecerá en el anonimato en todo momento. La institución declaró que, desde que se destaparon las denuncias a Zaki, han recibido más de 400 querellas por distintas formas de violencia contra las mujeres.

Un paso hacia delante para el feminismo egipcio

«Esto es un paso hacia delante en un movimiento que se ha ido construyendo desde hace años. Estoy muy orgullosa» declaró Mozn Hassan, una de las feministas más reconocidas en Egipto, al The New York Times. De todas formas reconoció al mismo medio que, si bien el acoso sexual comenzó a ser penado desde el 2014, todavía resulta difícil obtener condenas por violación.

La gran repercusión que está teniendo en el país es todavía más extraordinaria teniendo en cuenta que en Egipto muchas víctimas no se pronuncian por el miedo a ser culpabilizadas. Según un estudio de la ONU del 2013, prácticamente la totalidad de las mujeres egipcias han sido víctimas de acoso sexual. 

Además, el Gobierno de Egipto ha encarcelado recientemente a mujeres por comportamientos inmorales, acusaciones que grupos en defensa de los Derechos Humanos han calificado como falsas. Entre las detenidas se encuentran una editora de una web de noticias independiente, una famosa bailarina, una traductora de la Bibliotheca Alexandrina y una mujer de una reconocida familia de activistas. Y desde abril, hasta siete jóvenes egipcias fueron encarceladas por publicar vídeos bailando en Tik Tok, que los fiscales consideraron inmorales.  

El caso contra Zaki, que está en custodia policial hasta el 21 de julio, ha abierto un nuevo frente en la lucha feminista en Egipto. Aunque algunos analistas cuestionan hasta que punto esto es verdad, ya que relacionan la repercusión de este caso con el contexto social en el que se está produciendo, al afectar a familias poderosas del país.

Mientras que el Gobierno parece situarse del lado de las víctimas en esta situación, en otras, como la encarcelación de las mujeres que publicaron vídeos en TikTok, pertenecientes a la clase obrera, se posiciona en contra. «Las autoridades quieren mandar el mensaje de que hay mujeres buenas y mujeres malas. Apoyan a las buenas si las consideran víctimas» declaró la activista Hassan. 

De todas formas, esto podría suponer una revolución en la defensa de los derechos de las mujeres y del movimiento feminista en Egipto, que se sigue pronunciando en redes con la etiqueta #ListenToEgyptianWomen (escucha a las mujeres egipcias). 

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