Trump acusa a la izquierda de lanzar una guerra para «acabar con EE.UU.»

El magnate arremete contra el «nuevo fascismo» que busca «destruir la civilización»

Donald Trump, al pie del monte Rushmore, durante la fiesta del Día de la Independencia
Donald Trump, al pie del monte Rushmore, durante la fiesta del Día de la Independencia

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, inauguró la noche del viernes (madrugada del sábado en España) la celebración del Día de la Independencia, con un acto en el monte Rushmore, célebre por los rostros de cuatro presidentes tallados sobre su ladera. El magnate aprovechó el festejo para defender los monumentos del país, en pleno debate sobre las vinculaciones de algunos personajes históricos al racismo y al esclavismo.

«El monte Rushmore será para siempre un tributo eterno a nuestros antepasados y a nuestra libertad», declaró Trump desde una tarima decorada con banderas estadounidenses y que tenía como telón de fondo el imponente monumento presidencial, según recoge Efe.

«Este monumento nunca será profanado. Estos héroes nunca serán desfigurados. Su legado nunca, nunca, será destruido», aseveró.

Durante los últimos días, Trump ya criticó la retirada de estatuas o símbolos confederados en medio de las protestas antirracistas que se han propagado por el país tras la muerte del afroamericano George Floyd a manos de un policía blanco.

«Nuestra nación está siendo testigo de una campaña despiadada para borrar nuestra historia, difamar a nuestros héroes, borrar nuestros valores y adoctrinar a nuestros hijos», alertó el actual inquilino de la Casa Blanca.

«Revolución cultural»

«En nuestras escuelas, nuestras redacciones, hasta en nuestros consejos de administración hay un nuevo fascismo de extrema izquierda que pide lealtad absoluta. Si no hablas su idioma, no practicas sus rituales, recitas sus mantras y sigues sus mandamientos, serás censurado, perseguido y castigado», arremetió Trump.

El mandatario denunció la que calificó como una «revolución cultural de izquierda» y advirtió de que «está diseñada para derrocar la revolución estadounidense».

«Al hacerlo, destruirían la misma civilización que rescató a miles de millones de la pobreza, la enfermedad, la violencia y el hambre, y que llevó a la humanidad a nuevas alturas de logros, descubrimientos y progresos», comentó el presidente, al tiempo que denunció que los radicales «están decididos a derribar cada estatua, símbolo y recuerdo de nuestro patrimonio».

Según el líder estadounidense, que en los comicios del 3 de noviembre próximo buscará la reelección, el objetivo de los manifestantes es directamente «acabar con Estados Unidos».

«Las turbas enojadas están tratando de derribar las estatuas de nuestros fundadores, desfigurar nuestros monumentos más sagrados y desatar una ola de crímenes violentos en nuestras ciudades», se lamentó.

Cuatro presidentes históricos

La famosa ladera de Dakota del Sur donde están esculpidos los rostros de los expresidentes George Washington (1789-1797), Thomas Jefferson (1801-1809), Abraham Lincoln (1861-1865) y Theodore Roosevelt (1901-1909) es para miles de indígenas estadounidenses un lugar sagrado en el que tallaron los rostros de sus colonizadores.

Y precisamente este monte sagrado para los nativos se convirtió este fin de semana en escenario de una ceremonia que tiene lugar cuando Estados Unidos vive un proceso de reflexión sobre el historial racista de muchos de los estadistas y generales homenajeados en monumentos y estatuas de todo el país.

Ese movimiento de protesta también ha arrojado luz sobre una herida que los nativos americanos de la zona tienen abierta desde hace más de un siglo.

Intento de bloqueo

Grupos de manifestantes, entre ellas nativos americanos, protestaron por la llegada de Trump a Rushmore e intentaron bloquear con vehículos el acceso hacia el monte, pero fueron desalojados por la policía y la Guardia Nacional, según se pudo ver en las imágenes difundidas en redes sociales.

El acto, al que también asistió la primera dama, Melania Trump, y al que acudieron unas 7.500 personas, se desarrolló sin la presencia de mascarillas y sin respetar las reglas de distanciamiento interpersonal recomendadas.

Donald Trump júnior y Kimberly Guilfoyle, en un acto en Palm Beach, en diciembre del año pasado
Donald Trump júnior y Kimberly Guilfoyle, en un acto en Palm Beach, en diciembre del año pasado SMG via ZUMA Wire dpa

Una de las principales responsables de la campaña para la reelección contrae el virus

Kimberly Guilfoyle, una de las principales responsables de la campaña para la reelección del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y novia de su hijo Donald Trump júnior, ha dado positivo por coronavirus.

«Tras dar positivo, Kimberly ha sido aislada de inmediato para evitar cualquier exposición», explicó este sábado el jefe de personal del comité de financiación para la victoria de Trump, Sergio Gor, según recoge la CNN e informa Europa Press.

«Ella está bien y se le hará otra prueba para garantizar el diagnóstico porque está asintomática, pero como medida de precaución cancelará todos sus próximos eventos», añadió Gor. Donald Trump hijo ha dado negativo, pero como precaución, también está aislado y ha cancelado todos sus actos.

Guilfoyle fue diagnosticada en Dakota del Sur, donde tenía previsto participar en el acto protagonizado por Trump en el monte Rushmore, según fuentes citadas por la CNN. Sin embargo, no ha estado en contacto directo con el mandatario recientemente. Los últimos encuentros entre el presidente y su asesora fueron en Tulsa (Oklahoma), durante su polémico acto de campaña, y más recientemente, en Phoenix.

Trump, de 74 años, ha incrementado las medidas de protección para evitar contagiarse del coronavirus, a pesar de que rechaza tomar precauciones básicas como el uso de mascarilla o el control de temperatura, por una cuestión de imagen.

Hillary Clinton dice ahora que ella «podría haber hecho un trabajo mucho mejor»

La excandidata demócrata Hillary Clinton criticó este sábado la gestión que el actual mandatario del país, el republicano Donald Trump, ha llevado a cabo durante la pandemia del coronavirus, asegurando que ella, como presidenta, «podría haber hecho un trabajo mucho mejor».

«Nosotros seguro que habríamos hecho un trabajo mejor salvando vidas, modelando un comportamiento mejor y más responsable», detalló Clinton en una entrevista para un podcast recogida por la cadena de televisión CNN, al tiempo que reconoció que le resulta «frustrante estar al margen en una pandemia».

En este sentido, Clinton sugirió que Estados Unidos está experimentando lo que significa tener un presidente que no está preparado para desempeñar el cargo que ostenta.

Legitimidad cuestionada

«En el fondo, sabe que los rusos le ayudaron, a pesar de sus increíbles esfuerzos por negarlo. Sabe que Wikileaks le ayudó. Él entiende todo eso», aseguró. «Es un vengativo ajustador de cuentas y no quiere que la legitimidad de su elección sea cuestionada, aunque la historia seguirá cuestionándola», remachó la también exsecretaria de Estado.

Estados Unidos es el país del mundo más afectado por la pandemia del coronavirus, con más de 2,7 millones de casos y casi 130.000 muertes, y vive actualmente un aumento de diagnósticos significativo en la mayoría de los estados, en el marco de la reapertura económica.

Desde el principio de la crisis del covid-19, Trump ha mostrado su inclinación a no detener la actividad productiva en el país norteamericano y, después, a reabrir lo antes posible, en confrontación con las recomendaciones de los expertos sanitarios.

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