Las fiestas callejeras ponen en jaque a la policía británica

Los brotes de violencia alarman a las fuerzas de seguridad

Mural en una calle de Brixton, un barrio con mayoría negra
Mural en una calle de Brixton, un barrio con mayoría negra

Londres / E. La Voz

En alerta. Así se encuentran las autoridades policiales británicas, las cuales no descartan que la combinación de buen tiempo y el relajamiento del confinamiento impuesto por la pandemia del covid-19 pueda provocar que se produzcan nuevos episodios de violencia como los ocurridos en la noche del miércoles en el londinense barrio de Brixton, donde una veintena de policías resultaron heridos al tratar de dispersar una fiesta callejera ilegal.

Ayer mismo, los ayuntamientos de las localidades costeras de Bournemouth, Christchurch y Pole declararon el estado de alarma luego de ver cómo en las últimas horas miles de personas inundaron sus playas, sin respetar las medidas de distanciamiento social aún vigentes. Temen que cualquier intento por hacerlas cumplir pueda desatar incidentes violentos, por lo que han pedido refuerzos para sus policías.

La preocupación está justificada. En las últimas cuatro semanas, el país ha padecido episodios de violencia que no se veían en mucho tiempo. Así, hace solo unos días, la manifestación contra el racismo que se desarrolló en el centro de Londres terminó en una batalla campal entre grupos radicales y agentes policiales. Sin embargo, ha sido en Mánchester donde las autoridades han tenido más problemas. El pasado fin de semana, dos personas murieron en un tiroteo entre bandas rivales que se desató durante una fiesta callejera. Diez días antes, un joven murió de sobredosis y una chica fue violada en la misma ciudad en otra fiesta.

Altercados en Brixton

El miércoles, mientras la policía londinense trataba de controlar a jóvenes violentos en las calles de Brixton, en otras localidades como Hove, cerca de Brighton, decenas de chicos se enfrentaron a los agentes que trataban de dispersarlos y de poner fin a varias juergas callejeras.

Tanto el 10 de Downing Street como la alcaldía de Londres cerraron filas y condenaron de modo unánime los ataques que sufrieron los agentes además de considerarlos «inaceptables».

Desde el Gobierno británico advirtieron: «Las reuniones [de masas] son ilegales y, además de representar un riesgo para la salud pública, violan las restricciones del coronavirus». Sin embargo, la prensa también se hacía eco de otras posibles causas de la tensión en la calle. ¿La razón? Brixton es un barrio predominantemente negro, pues allí se ubicaron muchos emigrantes jamaicanos y de otras islas caribeñas o de África, y el movimiento Black Live Matters sigue muy activo.

Las protestas contra el racismo que estallaron tras el asesinato en Estados Unidos de George Floyd se han extendido rápidamente por el Reino Unido. Un país que, pese considerarse multicultural, tiene aún muchas dificultades para lograr la verdadera integración. Entre los aspectos denunciados en las protestas antirracistas, se reclamaba una revisión de su pasado y del papel de algunos personajes que se enriquecieron con la esclavitud.

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