Maduro irá a las elecciones con una oposición a la medida para perpetuar el régimen chavista

El Supremo nombra a líderes afines para dirigir los partidos


Caracas / Corresponsal

La «reducción al mínimo de las garantías democráticas» que la Unión Europea observa en Venezuela a raíz de las recientes decisiones del cuestionado Tribunal Supremo de Justicia venezolano se traducen en un escenario en el que habrá unos comicios parlamentarios en los que la supremacía del partido gobernante no estará amenazada, por más que sus rivales históricos aparezcan virtualmente en las papeletas

En la última semana, el Supremo, que no ha fallado contra el régimen desde el 2003, modificó la composición del Consejo Nacional Electoral y entregó a aliados del chavismo las tarjetas de dos de los principales partidos de la oposición (AD y Primero Justicia). Además, amenazó con ilegalizar a Voluntad Popular, el partido de Leopoldo López y Juan Guaidó, por «terrorismo».

El cuarto de los partidos de la alianza opositora venezolana, Un Nuevo Tiempo, podría estar también a punto de caer en manos de diputados a los que el resto de la oposición venezolana reprobó el año pasado por sus supuestos vínculos financieros con Alex Saab, considerado el testaferro de Maduro y hoy preso en Cabo Verde, a la espera de su posible deportación a EEUU. Uno de esos diputados, Chaim Bucaram, acudió este miércoles a pedir que el Tribunal Supremo nombre también una nueva ejecutiva para su partido.

Mecanismo grotesco

El mecanismo es tan grotesco que fue denunciado incluso por el Partido Comunista de Venezuela, miembro de la coalición que lidera el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) de Maduro, pero con el que tiene crecientes diferencias.

En realidad, el chavismo lleva más de una década aplicándolo, pero hasta ahora solo a los partidos de su alianza que se alejaban de su órbita, que perdían sus símbolos y sus nombres para traspasarlos a militantes proclives al chavismo.

Georg Eickhoff, politólogo alemán que vivió en Venezuela, señaló ayer a La Voz que «estamos ante la consumación de un proceso autoritario. Estos pequeños partidos, de políticos profesionales, podrán participar siempre que no desafíen la hegemonía del partido dominante».

Eickhoff añadió que el chavismo intentará llevar adelante estos comicios para tratar de obtener ayuda de organismos como la OMS o Acnur, ante la emergencia humanitaria que vive Venezuela, mientras los políticos que no se conviertan en cómplices del sistema solo tendrán dos opciones: «Cárcel o exilio, en un país en el que ir a la cárcel implica el riesgo de ser torturado o morir».

Mientras, Guaidó, líder de la oposición, advirtió ayer que celebrar este año unas elecciones sin garantías hará que estas no sean reconocidas y que sus promotores y actores corran el mismo destino que Saab. Además, señaló Guaidó, las elecciones serán boicoteadas por la población como las presidenciales del 2018.

La oposición duda aún si prorrogar el actual mandato de la Asamblea Nacional, una jugada que podría deteriorar el apoyo de una comunidad internacional que se va a limitar a «contener» el problema venezolano, señala Eickhoff, para quien el uso de la fuerza contra el régimen siempre ha sido una «opción irreal» en la que ni siquiera EE.UU. está dispuesto a participar.

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