La oposición venezolana se niega a participar en las elecciones

Pedro García Otero CARACAS / CORRESPONSAL

INTERNACIONAL

Manaure Quintero | Reuters

«No nos prestaremos a una farsa», denuncian los partidos

16 jun 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

La oposición venezolana, representada en el llamado Grupo de los 4 (G4), que reúne a los cuatro partidos con mayor representación en el Parlamento, rechazó la designación del nuevo consejo electoral por parte del Tribunal Supremo de Justicia que, en su opinión, responde solo a los intereses de Nicolás Maduro.

El mandatario venezolano, por su parte, afirmó que «acatará» cualquier decisión que apruebe un organismo marcado por las circunstancias de su designación.

Se prevé, además, que en las próximas horas el mismo tribunal asignará las tarjetas electorales de los partidos que forman el G4 a «disidentes» de los mismos, tan cercanos al chavismo que en diciembre estaban siendo investigados por corrupción por el parlamento electo en el 2015, en un caso vinculado a Alex Saab, el empresario colombiano que se encuentra detenido en Cabo Verde desde el viernes.

Esto completaría un escenario en el que, según los analistas, las elecciones nunca pondrían en riesgo la supremacía del Partido Socialista Unido de Venezuela.

Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional y líder de la oposición, afirmó que «ningún partido político se prestará para convalidar ninguna farsa de la dictadura», respaldando un comunicado que los partidos del Grupo de los 4 emitieron para rechazar su participación en las elecciones tras la designación de un consejo compuesto, entre otros, por dos magistradas del polémico Tribunal Supremo.

Ese comunicado puntualiza que el tribunal prepara «una maniobra judicial arbitraria» para robar los símbolos de los partidos de la alianza y adjudicárselos a personas que «previamente fueron expulsadas tras aliarse con el régimen chavista». Así, le entregarían, por ejemplo, las tarjetas de Primero Justicia y Voluntad Popular a la directiva de la Asamblea Nacional «elegida» en el incidente del 5 de enero, cuando el Parlamento fue militarizado y solo se permitió la entrada a los diputados del PSUV y los opositores que terminaron siendo elegidos sin cuórum.

En diciembre, varios de esos diputados habían sido expulsados de sus partidos por haber mediado a favor de empresarios ligados a Saab, un caso conocido como operación Alacrán y que dejó de investigarse cuando los diputados entraron en la órbita del chavismo.

«En síntesis, no se trata de cambiar de Gobierno, sino de oposición», denunció el analista Phil Gunson, de International Crisis Group, un think tank de análisis político con sede en Londres.