El jefe del Estado Mayor de EE.UU. pide disculpas por haber acompañado a Trump en su polémica visita a una iglesia en medio de las protestas

El paseo del presidente por la plaza Lafayette, en las proximidades de la Casa Blanca, fue precedido de una carga policial con gases lacrimógenos y pelotas de goma para desalojar a los manifestantes

Mark Milley, jefe del Estado Mayor del Ejército de EE.UU., en una imagen de archivo
Mark Milley, jefe del Estado Mayor del Ejército de EE.UU., en una imagen de archivo

El jefe de la Junta de Jefes de Estado Mayor de Estados Unidos, el general Mark A. Milley, ha pedido disculpas por el «error» que cree que cometió al acompañar al presidente del país, Donald Trump, en su polémico paseo del 1 de junio desde la Casa Blanca para posar ante una iglesia cercana, que estuvo precedido por una carga policial con gases lacrimógenos y pelotas de goma para expulsar a los participantes en una protesta pacífica.

«No debería haber estado ahí», ha dicho el general Milley, el más alto mando militar de Estados Unidos, en referencia al paseo que hizo acompañando a Trump por la plaza Lafayette, después de que agentes antidisturbios cargaran con gases lacrimógenos para desalojar de la zona a manifestantes que protestaban de manera pacífica, según informa el diario The New York Times y recoge Europa Press.

Críticas por el desalojo

El paseo de Trump fue objeto de críticas por la orden de desalojar con gases lacrimógenos a unos manifestantes que solo participaban en una protesta pacífica y porque el mandatario se limitó a pasear y posar con una biblia ante la iglesia más cercana, lo que provocó críticas de los líderes de la iglesia episcopaliana por entender que estaba haciendo un uso político de símbolos religiosos en un momento en el que la comunidad negra protesta por la muerte de George Floyd bajo custodia policial.

Las declaraciones del general Milley, que marcan un nuevo distanciamiento de una autoridad militar con respecto a Trump, forman parte de un mensaje de vídeo grabado para la Universidad Nacional de la Defensa. «Mi presencia en ese momento y en ese entorno generó la percepción de que las Fuerzas Armadas estaban involucradas en la política nacional», ha señalado.

Estas primeras declaraciones públicas del jefe de la Junta de Jefes de Estado Mayor de Estados Unidos contrastan con la línea política que ha mantenido Trump desde que empezó el movimiento de protesta por la muerte de Floyd. El mandatario lleva varios días abogando por aplicar políticas duras para detener las protestas siguen creciendo por todo el país y que también incluyen incidentes violentos y saqueos en algunos casos.

El miércoles, el mandatario estadounidense volvió a tener una disputa con las Fuerzas Armadas tras rechazar la posibilidad de que el Pentágono estudie cambiar los nombres de las bases militares bautizadas con nombres de comandantes confederados que lucharon en la Guerra de Secesión.

«Como oficial del Ejército uniformado, fue un error del que he aprendido», ha dicho el general, en referencia a su presencia junto a Trump en el paseo hacia la iglesia. El más alto mando estadounidense ha dicho que estuvo enfadado por el «asesinato sin sentido y brutal de George Floyd» y ha dejado claro su rechazo a la sugerencia de Trump de desplegar a las Fuerzas Armadas para detener las protestas.

Varios amigos del general han dicho que durante los últimos diez días ha estado lamentando su aparición vistiendo uniforme junto al presidente en ese paseo hacia la iglesia, un acto que los críticos han interpretado como un espaldarazo de la cúpula militar a las políticas duras que impulsa Trump contra las protestas por la muerte de Floyd.

El general, según el diario neoyorquino, pensó que estaba acompañando a Trump y a su equipo para pasar revista a las tropas de la Guardia Nacional desplegadas fuera de la plaza Lafayette, según responsables del Departamento de Defensa.

Minutos antes de que se conociera el mensaje del general Milley, el presidente de Estados Unidos se ha referido desde su cuenta personal de Twitter a la labor que realizó la Guardia Nacional para garantizar la seguridad de la Casa Blanca durante las protestas.

«Nuestras tropas de la Guardia Nacional que se encargan del entorno de la Casa Blanca casi no podían creerse lo fácil que era. »Un paseo por el parque«, dijo uno. Los manifestantes, agitadores, anarquistas (antifascistas) y otros fueron gestionados muy fácilmente por la Guardia, la Policía y el Servicio Secreto», ha afirmado el mandatario antes de concluir subrayando que han hecho «un gran trabajo».

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