El pulso entre Maduro y Guaidó llega a los tribunales ingleses

La Justicia decidirá sobre el control de mil millones de euros en oro venezolano depositados en Londres

Guaidó, durante una manifestación en Caracas el pasado 10 de marzo
Guaidó, durante una manifestación en Caracas el pasado 10 de marzo

Londres / E. La Voz

La Justicia inglesa ha terminado involucrada en el pulso que Nicolás Maduro y el opositor Juan Guaidó libran por el poder en Venezuela desde el 2019 y dictaminará quién es el legítimo gobernante del país sudamericano.

La demanda que el régimen chavista interpuso en mayo pasado en la Alta Corte de Comercio de Inglaterra, para que esa instancia le ordene al Banco de Inglaterra que venda las 31 toneladas de oro que el Banco Central de Venezuela (BCV) tiene depositadas en sus bóvedas, ha derivado en un proceso para definir quién tiene en Caracas autoridad para decidir la suerte del preciado metal.

«La Justicia inglesa no va ordenar entregar el oro, pues primero debe decidirse quién es el legítimo Gobierno de Venezuela y quién tiene la autoridad sobre el Banco Central. Esto, a pesar de que Maduro se opuso a que el tema fuese debatido», declaró a La Voz el abogado José Ignacio Hernández, quien en su condición de procurador especial representa a la Administración de Guaidó.

¿Por qué hay dudas sobre quién puede decidir el destino del oro venezolano? Maduro no es reconocido como presidente de Venezuela por Estados Unidos, la Unión Europea —incluido en este caso el Reino Unido— ni el grueso de los países latinoamericanos desde el 10 de enero del 2019, cuando juró el cargo para su segundo mandato ante el Tribunal Supremo, que está bajo su control, y no ante la Asamblea Nacional, en manos de la oposición. Por su parte, el 23 de enero del 2019, Guaidó, en su condición de presidente del Parlamento, asumió la presidencia del país de manera interina, por considerar que la Jefatura del Estado estaba vacante. Unos 50 países lo apoyan desde entonces.

La inédita dualidad ha provocado también que haya dos directivas del Banco Central. La primera es la controlada por Maduro, que fue la que en marzo le pidió al Banco de Inglaterra que vendiera el preciado metal y que transfiera el dinero, unos 930 millones de euros, al Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) para combatir el covid-19 y la escasez de alimentos y medicinas que aquejan al país. Y, la segunda, nombrada por el Legislativo, se opone a tocar los lingotes.

«La afirmación de Guaidó de que él es el presidente de Venezuela es una ilusión, en especial cuando se ven los hechos sobre el terreno y, por lo tanto, espero que el Banco Central gane el proceso judicial», explicó a La Voz el abogado Sarosh Zaiwalla, que representa a la dirección del banco controlada por Maduro. Sus palabras revelan que su estrategia se dirigirá a probar que Maduro es quien gobierna, lo cual es cierto, porque mantiene el control sobre la burocracia y sobre la policía y los militares, sin reparar en las dudas en relación a cómo fue reelegido.

Y aunque Guaidó es respaldado no solo por la Casa Blanca, sino también por el 10 de Downing Street, Zaiwalla se muestra confiado. «La Justicia británica es respetada mundialmente por su independencia e integridad», dijo el jurista, quien en el 2019 logró que el Tribunal Supremo del Reino Unido ordenase al Gobierno de Londres que compensara con más de 1.000 millones de euros al banco iraní Mellat por congelar los fondos y bienes que tenía en el Reino Unido por las sanciones que EE.UU. le impuso a la nación persa por su programa nuclear.

Sin embargo, en el caso de que se produjera un fallo favorable a Maduro, este aún tendría complicado hacerse con el oro por las sanciones que Washington impuso a su régimen en el 2014.

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