Cummings se aferra al cargo y culpa a la prensa de crear el escándalo con mentiras

Una veintena de diputados «tories» y la Iglesia anglicana critican a Boris Johnson por defender a su asesor principal

Dominic Cummings respondió a las preguntas de los periodistas
Dominic Cummings respondió a las preguntas de los periodistas

Londres / E. La voz

Ni renuncia ni arrepentimiento. Pese a que el escándalo sobre su violación del confinamiento no amaina y a que hasta la Iglesia anglicana se ha sumado al coro de voces que critica su permanencia en el Gobierno británico, Dominic Cummings asegura que no dejará su puesto como asesor principal de Boris Johnson y acusa a la prensa de lincharlo a base de mentiras. «No he ofrecido renunciar ni he considerado hacerlo (…) No me arrepiento de lo que hice. Puede que haya gente que no esté de acuerdo, pero creo que actué de manera razonable, según las circunstancias excepcionales», afirmó este lunes la mano derecha del primer ministro tory, durante una conferencia de prensa. Con su comparecencia, que comenzó con 25 minutos de retraso, Cummings quiso dar su versión sobre lo ocurrido durante su convalecencia por el covid-19 y tratar de disipar la tormenta en la que está sumido el Ejecutivo, desde que este  fin de semana se conociera que quebrantó la orden de «quedarse en casa» dos veces entre finales de marzo y principios de abril.

Pese a que admitió haber conducido unos 400 kilómetros hasta la casa de sus padres en Durham, sin informar al premier; y también haber estado en la localidad turística de Barnard Castle, Cummings negó haber violado alguna norma y culpó a los medios de provocar la crisis. «Entiendo que hay personas que están molestas, pero mucha de esa molestia está basada en información de la prensa que no es cierta (…) No creo que haya roto las reglas, el cuidado de mi hijo entraba en las circunstancias excepcionales (…) Hay personas que me han gritado en la calle: ¿Por qué fuiste a casa de sus padres? Pero yo no hice eso, estuve en otra casa que ellos tienen su finca. Jamás estuve con mis padres y solo nos comunicábamos por teléfono o gritándonos desde las ventanas», dijo. 

¿Dentro de la ley?

Tras asegurar que su decisión de trasladarse a la finca de sus padres, para que su hermana se encargara de su hijo, de cuatro años, estaba amparada de las normativas que regulan el confinamiento, Cummings reconoció que el 12 de abril estuvo en el turístico pueblo de Barnard Castle. Sin embargo, aseguró que fue «una prueba» para ver si estaba en condiciones para conducir de vuelta hasta Londres.

«No estuve en el castillo ni paseé por el pueblo», dijo, pese a que después confesó que él y su familia se bajaron y estuvieron caminando unos 15 minutos por un bosque cercano.

La inusual comparecencia de Cummings fue forzada por los acontecimientos. Una veintena de diputados tories han exigido a Johnson que lo destituya, sumándose así a la oposición. Pero además desde la Conferencia de Obispos de la Iglesia de Inglaterra calificaron de «risible» la defensa que el sábado hizo el premier de su asesor principal y advirtieron que la misma podría provocar una «pérdida de credibilidad» en el Gobierno. 

A esto se suma la investigación abierta por la policía de Durham contra el asesor para determinar si cometió alguna infracción. Con este panorama habrá que esperar a ver si las explicaciones del llamado Rasputín británico convencen a la opinión pública, la cual mayoritariamente considera que había violado el confinamiento (68 %) y que, por lo tanto, debe renunciar (59 %), según una encuesta de YouGov.

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