Borrell pide que la UE no tome partido en el conflicto entre EE.UU. y China

«El XXI será el siglo asiático», augura el alto representante de la UE, para quien la Unión debe «seguir sus propios intereses para no ser instrumentalizado»

Josep Borrell, durante la decimoctava conferencia de embajadores alemanes, organizada este año de forma virtual
Josep Borrell, durante la decimoctava conferencia de embajadores alemanes, organizada este año de forma virtual

Berlín / corresponsal

La presión sobre la Unión Europea crece a marchas forzadas. No ya solo por el auge de la ultraderecha, que cogerá más impulso con la crisis económica, y la necesidad de buscar nuevos aliados frente a Rusia en el este de Europa, sino sobre todo por el complicado juego de fuerzas en el actual panorama internacional, que se ha enturbiado aún más a raíz del covid-19. Ese fue el mensaje que transmitió este lunes Josep Borrell, durante la decimoctava conferencia de embajadores alemanes, organizada este año de forma virtual.

«Si el siglo XXI es un siglo asiático, como el siglo XX lo fue americano, puede que la pandemia sea recordada como el punto de inflexión», declaró el alto representante de la UE para la política exterior. Es decir, que el coronavirus podría acelerar el inminente traspaso de la hegemonía mundial de Estados Unidos a China. La consecuencia directa es una rivalidad sin precedentes entre ambos gigantes, ante la cual la UE debe evitar posicionarse. «Tiene seguir sus propios intereses y valores, para no ser instrumentalizada», resumió Borrell.

La receta del éxito, en opinión del alto representante político, pasa por mejorar la relación con el resto del Asia prodemocrática y apostar por la solidaridad «real» entre los 27 socios del bloque comunitario. Borrell dice confiar en que Alemania, que desde julio ostentará la presidencia del Consejo de la UE, guiará a todo el continente. También en la disputa económica que mantienen el norte y el sur, y que por el momento se ha saldado con un fondo de 500.000 millones de euros aprobado por Berlín y París. «Es necesario, pero insuficiente sin postura común», subrayó.

Por su parte, el ministro alemán de Exteriores se comprometió a esforzarse por combatir la idea del «regreso del estado-nación y el cierre de las fronteras». Al mismo tiempo, Heiko Maas habló abiertamente de «las viejas debilidades» que han salido a relucir con la pandemia, y abogó por reducir la dependencia europea en sectores estratégicos como la sanidad, la energía, la informática, la alimentación, la logística y las materias primas. Aunque, eso sí, huyendo del «discurso demasiado simple y sin que ello suponga dar carpetazo al libre comercio».

Más independencia del gigante asiático

Los analistas aseguran que la violación de los derechos humanos por parte de China en Hong Kong y su negativa a abrir el mercado ha terminado de provocar que los mandatarios europeos quieran independizarse del gigante asiático. Y es que, de acuerdo con una encuesta reciente de la Fundación Körber, el 71% de los alemanes cree que «los efectos de la crisis serían menores si Pekín hubiera sido más transparente al respecto». Al parecer, las autoridades de España, Alemania, Francia e, Italia analizan ya cómo rebajar al máximo la importación de mercancías de China, dado que la UE le compra cada día productos por valor de un trillón de euros.

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