China prescinde, por primera vez, de marcarse objetivos económicos

La Asamblea Popular Nacional, la mayor cita política del país, arranca hoy con mayor atención al empleo y menos al presupuesto de Defensa

Xi Jinping, a su llegada el jueves a la sesión de apertura de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino
Xi Jinping, a su llegada el jueves a la sesión de apertura de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino

Shanghái / Colpisa

Dos porcentajes suelen acaparar la atención del mundo durante la reunión anual de la Asamblea Popular Nacional de China: el del objetivo de crecimiento económico para la segunda potencia mundial y el del incremento del presupuesto de Defensa que decreta el Partido Comunista. Normalmente, no suele haber grandes sorpresas porque, habitualmente, ambas cifras difieren poco.

Este año, sin embargo, la cita del máximo órgano legislativo, que arranca este viernes, podría deparar algún cambio: diferentes analistas coinciden en que, por primera vez, el coronavirus provocará que los dirigentes chinos no establezcan un objetivo para el PIB de este año, y que el presupuesto militar aumente muy por debajo de la media de la última década.

«China debería combinar el objetivo de crecimiento de los próximos dos o tres años para desarrollar un plan, en vez de hacerlo en base a metas anuales», comentó Li Daokui, economista de la prestigiosa Universidad de Tsinghua y miembro de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino -que se reúne en paralelo a la Asamblea desde este jueves-, en declaraciones al diario Global Times. Según Li, China debería contentarse con crecer un 6 % en los próximos dos o tres años, una cifra muy inferior a las que ha marcado en la última década. Incluso en el 2019, cuando registró el ritmo de expansión más bajo desde 1990, su PIB aumentó un 6,1 %.

Pero el coronavirus ha trastocado los planes de todo el mundo, y, aunque China ha sido efectiva en contener la pandemia, no es una excepción. Su economía cayó un 6,8 % en el primer trimestre del año, la primera contracción desde 1976. Por eso, el foco del país está en detener el aumento del paro, que en las ciudades alcanzó en febrero la cifra récord del 6,2 %. Aunque la estadística ha mejorado y en abril quedó en un 6 %, ahora que el país está cerca de erradicar por completo la pobreza extrema preocupa su capacidad para proporcionar empleo a 174 millones de migrantes rurales, los más afectados por el parón de sectores en los que tienen gran presencia, como la construcción o la industria. Se espera el anuncio de medidas para aliviar su situación.

Modernización del Ejército

La gran incógnita de esta cita que reúne a casi 3.000 delegados procedentes de todos los rincones de China está en si su Ejército también se ajustará a esta nueva normalidad marcada por un pírrico crecimiento económico. Y no hay consenso al respecto. El Global Times encuestó el martes a nueve analistas militares y tres de ellos coincidieron en vaticinar un aumento del 3 % en el presupuesto de Defensa, mientras que dos consideraron posible incluso una reducción de esta partida.

No obstante, eso último parece poco probable en la tensa coyuntura actual, en la que China debe hacer frente a la creciente amenaza que supone Estados Unidos. No solo porque Donald Trump haya elevado el tono de sus críticas a la gestión inicial de la epidemia, sino también por el aumento de los encontronazos entre ambas superpotencias en aguas del mar del Sur de China.

Por todo ello, analistas consultados por el South China Morning Post aseguran que los mandos militares están presionando para lograr un incremento del presupuesto como el del 2019 (7,5%) o incluso superior.

El gigante asiático todavía destina mucho menos dinero que su homóloga americana a la estratégica modernización de su Ejército: el año pasado fueron 156.000 millones de euros, una cuarta parte del presupuesto estadounidense, que también supone casi el triple del que destina China en porcentaje del PIB.

La dificultad para acceder a las exigencias de los uniformados está en que el país verá muy reducida su recaudación fiscal y, al mismo tiempo, tendrá que destinar más recursos al gasto social y a la reactivación del consumo. Por eso, el dato de este año será un buen termómetro para determinar cómo de amenazada se siente China.

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