El duro año de aprendizaje de un actor convertido en presidente de Ucrania

Bernardo Suárez Indart MOSCÚ / EFE

INTERNACIONAL

El presidente ucraniano Volodomir Zelenski
El presidente ucraniano Volodomir Zelenski Julien Mattia | Europa Press

Volodimir Zelenski sale bien parado por sus políticas contra los corruptos y el intercambio de prisioneros en el conflicto separatista del este de Ucrania

19 may 2020 . Actualizado a las 19:41 h.

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, cumple este miércoles un año en el poder, doce meses de duro aprendizaje para un actor convertido súbitamente en el mandatario del segundo país, después de Rusia, surgido de las ruinas de la Unión Soviética.

Cuando el 20 de mayo del 2019 prestó juramento como jefe de Estado, la experiencia política de Zelenski apenas se reducía a su arrolladora campaña electoral que acabó con las aspiraciones de reelección de Petró Poroshenko y que se apoyó en la popularidad de su personaje de presidente en una serie de televisión.

La irrupción de este actor, de 41 años a la sazón, en la cima del poder, supuso un terremoto para la clase política del país, que vio con estupor cómo el recién llegado se hacía en muy poco tiempo con el control del Parlamento y del Gobierno.

Una marcha triunfal

Ni corto ni perezoso, Zelenski disolvió el Parlamento y convocó elecciones anticipadas, en las que su partido, Servidor del Pueblo (por el nombre de la serie que lo catapultó a la fama), se hizo con la mayoría absoluta de los escaños, algo que no tuvo ninguno sus antecesores en el cargo.

Durante toda la campaña presidencial, que concluyó con una victoria aplastante en la segunda vuelta, con el 73 % de los votos, Zelenski arremetió contra la vieja clase política del país, a la que acusó de corrupción y prometió una renovación a fondo.

Inédito apoyo

Cumplió lo prometido: la lista de su partido para las elecciones anticipadas estaba llena de caras nuevas, al igual que el Gobierno que articuló como resultado de su victoria en las parlamentarias.

«En los primeros meses el Parlamento funcionó en modo turbo, adoptaba sin dilación las leyes y se pusieron en marcha una serie de reformas», dijo en conversación telefónica con Efe el politólogo ucraniano Volodimir Fesenko, director del centro de investigaciones políticas aplicadas Penta.

Una de la primeras leyes que aprobó la nueva Rada Suprema fue la abolición de la inmunidad parlamentaria, considerada por la opinión pública como un seguro de impunidad para los corruptos.