Sirios contra sirios en Libia: matarse por dinero en tierra ajena

Mohamad Abdel Kader, Javier Martín TRÍPOLI / EFE

INTERNACIONAL

Milicianos de las fuerzas leales al Gobierno de unidad de Trípoli
Milicianos de las fuerzas leales al Gobierno de unidad de Trípoli Amru Salahuddiendpa | Europa Press

Turquía y Rusia apoyan a las distintas partes enfrentadas en el país con insurgentes reclutados en Siria y mercenarios de grandes compañías

18 may 2020 . Actualizado a las 21:36 h.

Ayman contaba apenas 17 años cuando la guerra se asomó por primera vez a su ventana y tuvo que armar su primer fusil, obligado por la dictadura de los Al Asad. Hijo de una familia obrera en la ciudad siria de As Suwayda, el reclutamiento forzoso destruyó sus esperanzas de graduarse y aspirar a un trabajo mejor que la paleta añosa que manejaba su padre.

Diez años después, ese futuro aún pasa por el fusil, aunque ahora lejos de su ensangrentada tierra: en febrero pasado se sumó a los cerca de 15.000 sirios que ahora combaten entre ellos en Libia, reclutados por los dos bandos en conflicto.

«La guerra civil en Libia se ha transformando en una guerra de poder entre Rusia, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí y Egipto por un lado, y Turquía, Catar e Italia otro», explica Grzegorz Kuczynski, director del programa Rusia en el prestigioso «Instituto Varsovia».

Moscú y sus aliados apoyan al mariscal Jalifa Haftar, tutor del Ejecutivo no reconocido y del Parlamento electo en el este del país, mientras que Ankara es el pilar que sustenta al Gobierno de Acuerdo Nacional impuesto en el 2016 por la ONU en la capital.

«Las dos partes en conflicto enviarán más contratistas y militantes para ofrecer apoyo tanto al gobierno de Trípoli como a Haftar. El reciente crecimiento en el número de mercenarios rusos, pagados por las monarquías del Golfo, sirve para combatir la afluencia de insurgentes sirios, previamente redistribuidos por Turquía», afirma.

El enfrentamiento fratricida estalló en Libia en el 2015, tras el fallido proceso de paz impulsado por la ONU, y se recrudeció en abril del pasado año, fecha en la que Haftar, hombre fuerte del país, puso cerco a la capital, cuyo Gobierno comparte con poderosas milicias de inspiración salafista.

Desde entonces, la contienda emanada de la revuelta que en el 2011 acabó con la dictadura de Moamar Gadafi ha devenido en un conflicto multinacional, el primero totalmente privatizado del presente siglo, carente de ejércitos, que libran milicias locales y compañías privadas de seguridad militar extranjeras de diversas nacionales atraídas por el negocio multimillonario que representa.

A parte de la riqueza petrolera, los jugosos contratos para la reconstrucción futura y la relevante posición estrategia que Libia tiene en el Mediterráneo central son el aliciente para rusos y turcos.