Guerra de reproches entre Londres y Bruselas ante la falta de acuerdo

Barnier no aceptará un pacto «de saldo» y Frost tacha las propuestas europeas «desequilibradas»

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Londres / E. La Voz

Las negociaciones que Londres y Bruselas vienen celebrando para definir su futura relación tras el brexit lejos de resolver un problema, parecen estar creando otro. ¿La razón? No solo no están logrando acercar posiciones que permitan alcanzar un acuerdo antes de fin de año, sino que además están aumentando la tensión a ambas orillas del canal de La Mancha. Al menos esta es la sensación que dejó el intercambio de reproches, en el que se convirtieron los balances sobre el estado de las conversaciones que ayer ofrecieron David Frost y Michel Barnier, los jefes de los equipos negociadores británico y comunitario, respectivamente. 

«El principal obstáculo es la insistencia de la Unión Europea en incluir un conjunto de propuestas desequilibradas sobre la denominada ‘igualdad de condiciones' que obligarían al país a cumplir la legislación de la UE», afirmó Frost, quien no dudó en acusar su contraparte de mantener una posición «ideológica».

Tras reiterar que el Reino Unido no aceptará seguir alineada a la legislación comunitaria en materia de competencia, derechos laborales y ambientales, el negociador británico declaró: «Tan pronto como la UE reconozca que no aceptaremos un acuerdo en los términos que plantea avanzaremos». Frost prometió que la próxima semana publicará todas las propuestas que, hasta ahora, ha presentado Downing Street, con el fin de facilitar la cuarta ronda de conversaciones, prevista para el 1 de junio.

Desde Bruselas contraatacaron ante las acusaciones de Londres. Así Barnier advirtió que no aceptará un acuerdo «de saldo» y confeccionar un mercado único a la medida de Londres. «Cada vez que nos reunimos dicen que serían felices con un acuerdo como el que tiene Canadá, pero al mismo tiempo siempre nos piden algo que no tienen los canadienses», afirmó. Puso como ejemplo que los británicos piden permitir por tiempo limitado el libre movimiento de personas o mantener los actuales acuerdos de interconexión eléctrica.

Barnier reiteró que los Veintisiete quieren lograr un acuerdo, pero «no a cualquier precio». «La política comercial ya no es la que era. No estamos en los años 70, cuando los acuerdos comerciales buscaban reducciones arancelarias. Un acuerdo hoy debe estar basado en condiciones de competencia justas, en especial en lo que se trata de acuerda pública, derechos sociales y fiscalidad», aseveró.

Pese al duro tono empleado, el francés dijo creer que aún hay margen para alcanzar un pacto, pero admitió que ello dependerá de que se resuelva el espinoso tema de la pesca. Un asunto del que el Gobierno de Boris Johnson ha hecho punto de honor y símbolo de la supuesta soberanía recuperada frente a Bruselas; y que para la UE es fundamental, por la cantidad de puestos de trabajo en peligro.

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