Las lágrimas de una ministra italiana tras la regularización de migrantes jornaleros y cuidadores

Teresa Bellanova: «Lloré por las mujeres y hombres, que como yo, trabajaban en el campo»

La ministra de Agricultura de Italia, Teresa Bellanova, firma la orde de regularización de migrantes
La ministra de Agricultura de Italia, Teresa Bellanova, firma la orde de regularización de migrantes

Italia aprobó la noche del miércoles la regularización de los migrantes que trabajen como jornaleros en el campo o como cuidadores  domésticos, que podrán optar a un permiso de residencia temporal para paliar la falta de mano de obra. La controvertida medida está incluida en el paquete de ayudas para la crisis de la pandemia y que ha sido objeto de división entre los partidos que forman el Gobierno de coalición. Pero este jueves los medios italianos resaltan las lágrimas de la ministra de Agricultura y principal impulsora de la iniciativa, Teresa Bellanova. 

 Bellanova reaccionó ante los apoyos recibidos  y sin pudor confirmó: «Sí, es verdad. Lloré por las mujeres y hombres» que trabajan en el campo, igual que hizo ella.

«Es verdad. Lloré. Luché, luché, y al final lloré. Asociaron mis lágrimas con otras lágrimas. Les han dado un género, el femenino. Pero, sin embargo, yo tuve la fuerza para llorar, sí, la fuerza, porque luché por algo en lo que creía desde el principio, porque cerré el círculo de una vida que no solo es mía, sino de muchas mujeres y hombres, que como yo, trabajaban en el campo».

La historia de una sindicalista

Este episodio durante la rueda de prensa de la ministra ha sacado a la luz varias curiosidades sobre la vida personal y política de esta sindicalista italiana, ahora representante del partido Italia Viva, de Matteo Renzi, y que dejó los estudios y se dedicó a trabajar en el campo por necesidad.

Nacida en Ceglie Messapica, una pequeña localidad de la región meridional de Apulia, el 17 de agosto de 1958, abandonó después de su tercer año de secundaria, para trabajar en el campo. Desde muy joven comenzó a participar en organizaciones sindicales y a comprometerse contra el flagelo de los capataces explotadores.

Esta actividad política y sindical la llevó en 1988 a convertirse en secretaria provincial en Flai-Cgil, que es la federación de trabajadores de la agroindustria para después su salto a la política con el Partido Demócrata, al que abandonó tras la escisión provocada por Renzi.

«No juzgues las lágrimas porque no me pertenecen solo a mí, sino a aquellos que tienen el valor de desafiar cada día para cambiar, sabiendo que puedes perder o ganar», escribió hoy en su página de Facebook.

Y agregó: «la fuerza de las mujeres, y también de muchos hombres, es saber llorar: no hay llanto de género, porque el único género capaz de llorar es el humano».

En su intervención del miércoles por la noche anunciando la regularización que se estima afectará a cerca 500.000 migrantes, Bellanova afirmó: «Desde hoy los invisibles serán menos invisibles, quienes fueron brutalmente explotados en los campos podrán acceder a un permiso de residencia».

«Para algunos, la regularización recientemente aprobada puede ser una disposición auxiliar. Para mí no. Si pienso en mi historia, mi vida, este es un resultado extraordinario para mí».

Contra la mano de obra en negro

El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, justificó la regularización con la necesidad de combatir la delincuencia organizada que los explota en los campos y a los capataces que los ofrecen como mano de obra en negro, a quienes calificó de «modernos traficantes de esclavos».

También tiene por objetivo hacer frente a la economía sumergida y proteger a estas personas en medio de una emergencia sanitaria.

Conte reconoció que los italianos «necesitan» a los migrantes que trabajan en la recolección, pues en estos momentos se registra una falta de mano de obra por el cierre de fronteras.

La regularización está dirigida a los trabajadores que cuenten con permiso de residencia caducado o que nunca lo hayan tenido y residan irregularmente en Italia.

El permiso de residencia será temporal, por seis meses renovable otro medio año, y, si al término de la prestación el trabajador presenta un contrato, podrá conseguir un permiso de residencia laboral, según el último boceto del decreto, a la espera de que se publique el definitivo. El proceso para presentar documentos y obtener el permiso de residencia en Italia se extenderá desde el 1 de junio al 15 de julio.

Según varios estudios, beneficiaría a unas 500.000 personas (200.000 cuidadores y amas de casa y 300.000 trabajadores agrícolas) y aportaría 2.600 millones de euros por año a las arcas estatales. De acuerdo con la fundación Ismu, los inmigrantes irregulares en Italia pueden rondar los 600.000.

La medida ha sido aprobada tras varias semanas de negociaciones entre el Movimiento Cinco Estrellas, reacio a la regularización, y el resto de fuerzas progresistas de la coalición, el Partido Demócrata (PD), Italia Viva (IV) y Libres e Iguales (LeU), que estaban a favor.

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