EE.UU. incluye a Cuba por primera vez desde el 2015 en la lista de países que no cooperan en la lucha antiterrorista

La Habana recuerda la «larga historia de terrorismo de EE.UU». Venezuela tacha de «cínica»  su inclusión y acusa de nuevo a Trump de la operación para derrocar a Maduro

Una mujeres pasan por un cartel de apoyo a la revolución castrista
Una mujeres pasan por un cartel de apoyo a la revolución castrista

Washington / Efe

Estados Unidos acusa a Cuba de «no cooperar completamente» en la lucha antiterrorista con Washington, un paso que refuerza su base legal para designar de nuevo a la isla como Estado patrocinador del terrorismo y que supone una nueva provocación en medio de la tensión bilateral. Cuba aparece por primera vez desde el 2015 en ese listado, que incluye también a Venezuela, Irán, Siria y Corea del Norte, y del que la isla salió durante el proceso de deshielo orquestado por Barack Obama y Raúl Castro

La reacción de Cuba no tardó en llegar, y el director para Estados Unidos de la Cancillería cubana, Carlos Fernández de Cossío, escribió en Twitter que la isla «es víctima del terrorismo», en alusión al reciente ataque a la Embajada cubana en Washington y afirmó que hay «una larga historia de actos terroristas cometidos por el Gobierno de EE.UU. contra Cuba». 

En los mismo términos reaccionó Venezuela, así rechazó «categóricamente el cínico señalamiento del Gobierno supremacista de Donald Trump» y acusó nuevamente a la potencia norteamericana de participar en la operación Gedeón para derrocar al Gobierno de Nicolás Maduro mediante una «incursión armada».

Contra la liberación de un guerrillero del ELN

La justificación del Departamento de Estado para tomar la medida tiene que ver con la presencia en Cuba de miembros de la guerrilla colombiana Ejército de Liberación Nacional (ELN), que viajaron allí en el 2017 para iniciar unas negociaciones de paz, ahora estancadas con el Gobierno de Bogotá.

El Ejecutivo de Iván Duque ha solicitado reiteradamente a Cuba la extradición del líder del equipo negociador de paz y jefe máximo del ELN, Israel Ramírez Pineda, alias Pablo Beltrán, quien permanece en la isla, acusado por la Justicia de Colombia de secuestro agravado.

«Citando protocolos de negociación de paz, Cuba rechazó la petición de Colombia de extraditar a diez líderes del ELN que vivían en La Habana después de que el grupo reivindicara el ataque del 2019 contra una academia de policía en Bogotá, que mató a 22 personas e hirió a más de 60», indicó el Departamento de Estado. Eso «demuestra» que Cuba no coopera con Estados Unidos, según el comunicado, porque Washington «mantiene una alianza de seguridad duradera con Colombia y comparte con ellos el importante objetivo antiterrorista de combatir a organizaciones como el ELN».

El Departamento de Estado también señaló que Cuba «da refugio a varios fugitivos de la Justicia [estadounidense] requeridos por cargos de violencia política», y citó como ejemplo a Joanne Chesimard, que está en la lista de los terroristas más buscados por el FBI por asesinar a un agente estatal en Nueva Jersey en 1973.

Un paso previo a la lista negra

En la práctica, la medida adoptada es solo un paso previo para incluir a Cuba en la lista de estados patrocinadores del terrorismo, de acuerdo al presidente emérito del centro de estudios Diálogo Interamericano, Peter Hakim, y al profesor de la American University y autor de un libro sobre el proceso de deshielo, William LeoGrande.

En teoría, la decisión que ha adoptado el Departamento de Estado también implica que Cuba no puede importar ningún tipo de armamento de EE.UU.; pero, en realidad, ese tipo de comercio ya está prohibido como parte del embargo que Estados Unidos mantiene desde hace sesenta años sobre la isla y que se ha endurecido bajo el Gobierno de Donald Trump.

En opinión de LeoGrande, «no hay consecuencias prácticas para Cuba» por la designación de hoy, aunque sí sirve para «envenenar» aún más las relaciones bilaterales. Tampoco la isla sufriría un gran impacto si EE.UU. decide designarla como patrocinadora del terrorismo, una denominación que tendría meramente un valor simbólico, explicó recientemente a Efe a un exfuncionario del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Fernando Cutz.

Meter a un país en la lista negra de terrorismo implica trabas al comercio y más sanciones, pero sobre Cuba ya pesan todas esas restricciones debido al bloqueo.

EE.UU. «tantea» a la UE

La Unión Europea se ha mostrado crítica con la política de Trump hacia Cuba, que ha perjudicado a algunos de sus miembros como España con intereses comerciales en la isla; y, debido a esas alianzas, Washington todavía no se ha atrevido a dar el paso para designar al país como terrorista, según Hakim.

«Es una forma de tantear las aguas internacionales y ver si la eventual designación de Cuba como terrorista provocaría una gran reacción», explicó Hakim. Además, la medida se enmarca en una fuerte escalada de tensiones entre EE.UU. y Cuba, a la que la Casa Blanca acusa de mantener en el poder al presidente venezolano, Nicolás Maduro, y llega en plena campaña electoral en EE.UU., con Trump interesado en presumir de su mano dura con la isla para retener el estado clave de Florida.

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