Europa llama a recuperar el espíritu de 1945 contra la pandemia

P. Baelo / J. F. Alonso BERLÍN, LONDRES / E. LA VOZ

INTERNACIONAL

Los Flechas Rojas, que sobrevolaron el centro de Londres, pasan sobre la estatua de Churchill
Los Flechas Rojas, que sobrevolaron el centro de Londres, pasan sobre la estatua de Churchill SAC CONNOR TIERNEY | Reuters

El coronavirus empaña los actos oficiales del 75°. aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial

09 may 2020 . Actualizado a las 10:02 h.

Debía haber sido un aniversario por todo lo alto, pero la pandemia de coronavirus obligó a cancelar todos los eventos y reducir las celebraciones a la mínima expresión. El vacío se apoderó en Berlín de la Neue Wache, el monumento a las víctimas de las dictaduras y los conflictos, así como de la Plaza Roja de Moscú, los Campos Elíseos de París y el centro de Londres precisamente el día en que Europa y el mundo conmemoraban los 75 años de la capitulación del Tercer Reich ante los países aliados y el fin de la Segunda Guerra Mundial. Una efeméride que marca el ocaso del nacionalsocialismo, el capítulo más oscuro de la historia alemana, y que coincide con un repunte sin precedentes de la extrema derecha y la xenofobia en todo el continente.

Ofrenda floral en la Neue Wache de la canciller Angela Merkel, el presidente Frank-Walter Steinmeier y los jefes del Bundestag, Wolfgang Schäuble, del Bundesrat, Dietmar Woidke, y  del Tribunal Constitucional, Andreas Voßkuhle
Ofrenda floral en la Neue Wache de la canciller Angela Merkel, el presidente Frank-Walter Steinmeier y los jefes del Bundestag, Wolfgang Schäuble, del Bundesrat, Dietmar Woidke, y del Tribunal Constitucional, Andreas Voßkuhle FILIP SINGER | Efe

«Desde luego nosotros podemos decir que el de la liberación es un día de gratitud. Eso sí, hemos necesitado tres generaciones para poderlo decir de todo corazón», declaraba ayer el presidente federal, Frank-Walter Steinmeier, en un discurso televisado, tras depositar una ofrenda floral en la Neue Wache en presencia únicamente de la canciller Angela Merkel, el jefe del Bundestag, Wolfgang Schäuble; el presidente de turno del Bundesrat, Dietmar Woidke, y el del Tribunal Constitucional, Andreas Voßkuhle.

Con ello, Steinmeier se refería a la alocución de uno de sus predecesores, Richard von Weizsäcker, el 8 de mayo de 1985, la primera vez en la historia en que se habló públicamente de liberación. «Fue el final de la dictadura nazi, el fin de noches y bombas, de marchas de la muerte y campos de concentración, de crímenes sin precedentes y de la quiebra de la civilización que supuso el Holocausto», que acabó con la vida de seis millones de judíos, reconoció el presidente sobre una herida que el pueblo alemán aún no ha cerrado del todo y está dispuesto a mantener viva. «La memoria no es una vergüenza, el negacionismo sí lo es», defendió el jefe de Estado, lanzando así un dardo envenenado al partido ultra AfD, cuyo líder, Alexander Gauland, considera que el 8 de mayo simboliza «la derrota absoluta de Alemania, la fecha en la que el país perdió su independencia a la hora de diseñar su futuro».