Trump azuza la culpa de China en la pandemia para relanzar su campaña

Predice una vacuna antes de fin de año y una «increíble» recuperación económica

Trump escogió el memorial Lincoln para su entrevista a Fox News, su cadena amiga
Trump escogió el memorial Lincoln para su entrevista a Fox News, su cadena amiga

rEDACCIÓN / lA VOZ

Donald Trump llevaba días inquieto. Su sugerencia de inyectar desinfectante a los contagiados del covid-19 pusieron fin abruptamente a su rueda de prensa diaria, el altavoz que le servía para venderse a los estadounidenses como el gran líder eficaz que dice ser. Solo le quedaba Twitter. Pero el prefiere el cara a cara. Ante la imposibilidad de hacerlo, Trump ha optado por una cadena amiga, Fox News, y en un lugar cargado de simbolismo, el Memorial Lincoln, para revertir la situación y relanzar su campaña a la reelección cuando quedan seis meses para la cita electoral.

Sentado bajo la imponente estatua del decimosexto presidente de Estados Unidos y respondiendo a preguntas de los telespectadores, la noche del domingo Trump entró en modo campaña. Así predijo que habrá vacuna antes de fin de año y que el 2021 será «increíble» para la recuperación económica. Durante su intervención defendió sus decisiones para frenar la pandemia y avivó el odio a China, el actor extranjero elegido para cargar con la culpa de una crisis que ha acabado con millones de empleos estadounidenses y que ha convertido a EE.UU. en el país con el mayor número de muertes.

El secretario de Estado, Mike Pompeo, fue el encargado de preparar el terreno para atizar la ira contra Pekín. En una entrevista el sábado a ABC News, insistió en que su Gobierno tiene una «enorme cantidad de pruebas» de que el nuevo coronavirus se originó en un laboratorio de la ciudad china de Wuhan.

Al preguntarle a que evidencias se refería, apuntó que «el Partido Comunista Chino bloquea el acceso a los mejores científicos del mundo para averiguar qué pasó exactamente. Así que no puedo responder a preguntas sobre esto». El secretismo chino da alas ala teoría conspirativa, pese a que Pekín niega la mayor y a que los científicos están de acuerdo en que el virus no ha sido diseñado en un laboratorio y que su origen se halla en una fuente animal.

Pompeo apuntó que la Casa Blanca hará que «rindan cuentas» los responsables de «ocultar al mundo» la gravedad de la crisis. Sin embargo, Trump evitó concretar que castigo financiero pretende aplicar a Pekín y divagó sobre que se trata de «un juego muy complicado», que bien podría ser «póker» o «ajedrez», pero «no damas». La sola amenaza de una nueva guerra comercial entre ambas potencias provocó hoy la caída de las bolsas europeas.

Trump volvió a insistir en que hizo «lo correcto» al cerrar la frontera con China, con lo que «salvó un millón y medio de vidas», a pesar de que lo tacharon de «racista y xenófobo». También rechazó que ignorara las advertencias de las agencias de inteligencia sobre la gravedad del coronavirus en enero y febrero, y afirmó que los servicios secretos respaldarán públicamente su versión de que no fue hasta el 23 de enero cuando le dijeron «que vendría un virus».

No perdió la oportunidad de arremeter contra los demócratas, a los que acusó de querer que «la gente no mejore», si eso significa darle a él algún tipo de «logro político». Tampoco faltó la carga habitual contra la prensa «hostil». Y comparó su situación con el trágico destino de uno de los líderes más venerados del país: «Me han tratado peor que a Lincoln». 

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