Alemania sienta por primera vez en el banquillo al régimen de Bachar al Asad

Arranca en la ciudad de Coblenza un juicio inédito en el mundo contra dos antiguos altos cargos de los servicios de inteligencia sirios por crímenes de lesa humanidad

El acusado Eyad Alghareib,  alto cargo del Muhabarat (inteligencia militar),  oculta el rostro en el inicio del juicio
El acusado Eyad Alghareib, alto cargo del Muhabarat (inteligencia militar), oculta el rostro en el inicio del juicio

Berlín / corresponsal

Ni el yihadismo ni Turquía o Rusia han derramado tanta sangre en Siria como el régimen de Bachar al Asad, responsable de más de dos tercios de los muertos desde que el país se convirtiera en escenario de una guerra civil en el 2011. Sin embargo, el presidente sirio jamás ha rendido cuentas por esos crímenes, ya que los vetos de sus grandes aliados, China y Rusia, obstaculizan cada una de las demandas interpuestas ante la Corte Penal Internacional. Ahora Alemania, haciendo uso del principio de justicia universal, acoge el primer juicio del mundo contra miembros del régimen de Al Asad, que arrancó ayer en la ciudad de Coblenza.

La Fiscalía Federal acusa a Anwar Raslan y a Eyad Alghareib, dos antiguos altos cargos de los servicios de inteligencia sirios, de crímenes de lesa humanidad. A Raslan se le atribuye el asesinato de 58 personas, que fueron torturadas hasta la muerte en la cárcel de Al Jatib, de Damasco, entre abril del 2011 y septiembre del 2012. Durante ese período, en el que Raslan era el encargado de la prisión, unos 4.000 opositores sirios fueron arrestados y torturados. Se han documentado palizas con porras, cables y látigos, descargas eléctricas y hasta reos «colgados del techo por las muñecas, con tan solo los dedos de los pies tocando el suelo», según el ministerio público.

Por su parte Alghareib, de 43 años y quien compareció con el rostro cubierto, está acusado de complicidad en el mismo número de asesinatos, así como por participar en la detención de manifestantes que fueron llevados a esa cárcel entre el 1 de septiembre y el 31 de octubre del 2011. Ambos huyeron de Siria y pidieron asilo en Alemania, al igual que miles de refugiados, y se encuentran en detención provisional desde su arresto en febrero del año pasado. Raslan, de 57 años, llegó a Berlín junto a su familia en el 2014, después de abandonar su país en el 2012 y desempeñar durante unos años un papel en la oposición a Al Asad desde el exilio. La investigación comenzó después de que Raslan fuera reconocido por varias de sus víctimas que también habían pedido asilo en la capital alemana.

Hito contra la impunidad

«El proceso tiene un gran significado a nivel mundial. Supone el inicio de la investigación sistemática de los crímenes del régimen de Al Asad», declaró Wolfgang Kaleck, secretario general del Centro Europeo de Derechos Humanos y Constitucionales, organismo que apoya a 16 supervivientes que forman parte civil en el juicio. Mientras que Amnistía Internacional lo calificó de «hito en la lucha contra la impunidad de las mayores violaciones de los derechos humanos en Siria» que podría servir de precedente. El proceso, en el que están previstas 24 sesiones bajo estrictas medidas de seguridad, se prolongará al menos hasta mediados de agosto.

De acuerdo con la ONU, los nueve años de guerra civil han dejado más de cinco millones de refugiados, seis millones de desplazados internos, más de medio millón de muertos y 100.000 desaparecidos en Siria.

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