El Parlamento da luz verde a Orbán para gobernar por decreto en Hungría

La oposición votó en contra con una medida que da al ultranacionalista poderes ilimitados por tiempo indefinido al margen del Legislativo

Víktor Orbán se dirige al estrado del Parlamento para defender su ley de emergencia
Víktor Orbán se dirige al estrado del Parlamento para defender su ley de emergencia

Budapest / Efe

 En medio de críticas de analistas y de la oposición, el Ejecutivo húngaro del ultranacionalista Víktor Orbán recibió este lunes del Parlamento poderes extraordinarios para gobernar Hungría por decreto y por tiempo indefinido en su lucha contra la pandemia del COVID-19.

La mayoría parlamentaria del gobernante partido conservador Fidesz (apoyado por la ultraderecha) votó a favor de unas enmiendas que vacían el papel de la cámara y hacen que el gabinete pueda gobernar sin control alguno durante un tiempo indefinido.

Críticas de la oposición

La reforma ha sido criticada dentro y fuera del país, y la oposición húngara intentó al menos lograr que la enmienda incluyera un límite temporal de 90 días, pero sin éxito.

El Gobierno de Orbán justifica sus planes con la necesidad de tomar decisiones rápidas para poder frenar la pandemia, sin saber por ahora cuánto tiempo será necesario para ello.

La oposición, que cuenta con menos de un tercio de los diputados del Parlamento, dijo hoy que apoya las medidas extraordinarias contra el virus, pero no el poder ilimitado de Orbán.

«En Europa ningún Gobierno ha pedido algo semejante, ni ha recibido [esos poderes]», dijo Tímea Szabó, diputada del opositor partido izquierdista Párbeszéd (Diálogo).

Giro autoritario

Según lo adoptado este lunes, el Gobierno podrá suspender leyes y bloquear la divulgación de informaciones que «puedan obstaculizar o imposibilitar la defensa» frente a la epidemia, así como aplicar penas de hasta cinco años de cárcel para los infractores.

«El giro autoritario está en el aire», dijo a Efe Péter Krekó, director del Instituto Political Capital, quien agregó que «en esta situación es fácil aprovecharse de las circunstancias». «¿Por qué vamos a confiar en un Gobierno que se ha aprovechado [en el pasado] de todas las posibilidades de debilitar las instituciones democráticas?», se preguntó el analista el alusión a las políticas «liberales» que aplica Orbán desde su llegada al poder en el 2010.

Y Europa

La relación de Orbán con las instituciones europeas es tensa, sobre todo desde que comenzó a centralizar su poder, debilitando los mecanismos de control, como la prensa o el Tribunal Constitucional, gracias a su mayoría de dos tercios en el Parlamento.

La situación actual es muy difícil no solo para Hungría, sino también para toda Europa, aseguró Krekó. No se sabe «cuánto durará la situación, en una época extrema que requiere medidas extraordinarias», agregó. «Tampoco se puede excluir que la política en todo el continente se mueva hacia situaciones extremas dentro de tres o seis meses», advirtió el renombrado analista.

La Comisión Europea está evaluando las implicaciones en materia de derechos humanos de la nueva legislación húngara, según señaló en su cuenta de Twitter, el comisario europeo de Justicia, el belga Didier Reynders.

El Parlamento pierde peso

Los críticos de Orbán -sea en la ciudadanía, en la política o entre expertos independientes- se preocupan por la pérdida de peso del Parlamento y de la prensa, como instrumentos de control.

Más de 100.000 húngaros han firmado ya una petición online, lanzada por políticos de la oposición y grupos cívicos, contra el carácter indefinido de los nuevos poderes. Según el Comité Helsinki Hungría, «garantías obvias -como un mandato definido o el acceso al Tribunal Constitucional- no fueron incorporadas en las enmiendas».

«Es inexplicable porqué el Gobierno no accedió a un compromiso razonable (...) Eso hubiera sido en el interés de todos», concluyó el Comité, que anunció que intensificará sus esfuerzos para «luchar contra la destrucción del imperio de la ley» en Hungría.

Entre quienes han expresado su «preocupación» está la oficina de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, en la medida en que considera que el Gobierno húngaro tendrá a partir de ahora «prácticamente poderes ilimitados». Por su parte, el director de Amnistía Internacional en Hungría, David Vig, considera que la ley abre la puerta a «un estado de excepción indefinido e incontrolado» y da a Orbán «carta blanca para restringir los derechos humanos», con facultades ilimitadas que podría implicar incluso más allá de la pandemia.

Delicada situación para la prensa

Especialmente delicados son los nuevos poderes para la prensa independiente, ante la amenaza de hasta cinco años de cárcel por informaciones falsas en torno del coronavirus. Varias organizaciones internacionales, como el Instituto Internacional de Prensa (IPI), han expresado su preocupación en los últimos días y periodistas húngaros hablan de creciente autocensura.

También el analista Krekó considera que «se trata de un mensaje para los periodistas». En ese sentido, recuerda que en países como Rusia o Brasil se ve cómo, «bajo la bandera de la lucha contra las informaciones falsas, quieren acallar la prensa libre».

 , al que se atribuye la muerte de al menos 15 personas.

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