Lucha ideológica en la OEA por la elección del nuevo secretario general

Almagro, apoyado por EE.UU., es favorito a su reelección al frente de la Organización de Estados Americanos, pero la votación se presenta reñida

El actual secretario general de la OEA, Luis Almagro
El actual secretario general de la OEA, Luis Almagro

Bogotá / E. la Voz

Batalla por la secretaría general de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Washington. La capital estadounidense será el escenario este viernes de una importante votación para el futuro de la región, si el coronavirus no lo impide. En liza está el puesto que ocupa desde el 2015 Luis Almagro. El diplomático uruguayo se presenta a la reelección, a pesar de que dijo que no volvería a postularse. Es el favorito, al contar con el apoyo de EE.UU., sin lugar a dudas el país con más peso geopolítico en la organización multilateral, pero se espera una votación reñida.

Almagro ha recibido fuertes críticas, sobre todo de México. El país gobernado por Andrés Manuel López Obrador considera que el actual secretario general ha renunciado al papel de árbitro que exige su puesto, y que ha polarizado el liderazgo. El diplomático uruguayo, que llegó al sillón más importante de la OEA a propuesta del Gobierno del izquierdista José Mújica, era visto en un principio como una persona que podría favorecer los intereses de los países bajo la influencia ideológica de Venezuela.

Pero Almagro rompió con el Gobierno de Nicolás Maduro poco después de ser investido, cuando Caracas vetó la misión de observación de la OEA en las legislativas del 2015, que ganó la oposición. Después de ello, se convirtió en un ferviente opositor al régimen chavista, llegando a reconocer a Juan Guaidó como presidente interino del país.

A pesar de que intentó acercarse, en un principio, al Gobierno del nicaragüense Daniel Ortega, también rompió sus relaciones con el exguerrillero sandinista tras las graves protestas antigubernamentales del 2018 que dejaron al menos 325 muertos.

México también ha criticado a Almagro por defender a ultranza el informe de la OEA que consideraba fraudulentas las elecciones del pasado octubre en Bolivia y por amparar al Gobierno interino que ahora lidera aquel país.

a excanciller de Ecuador María Fernanda Espinosa
a excanciller de Ecuador María Fernanda Espinosa

Ni Almagro, ni su rival en las urnas, la ecuatoriana María Fernanda Espinosa, han sido postulados por sus países. Es una situación inédita. En el caso de la diplomática ecuatoriana, ni siquiera contaría con el voto a favor del Gobierno del presidente Lenín Moreno, que apostaría por la reelección del uruguayo.

Espinosa fue ministra de Defensa y también de Exteriores con el expresidente izquierdista Rafael Correa (2007-2017) y repitió el cargo como líder de la diplomacia ecuatoriana, por unos meses, al principio del mandato de Moreno. Después consiguió convertirse en la primera mujer latinoamericana en presidir la Asamblea General de las Naciones Unidas, cargo que ocupó entre el 2018 y el 2019. 

Simpatías y críticas

La ecuatoriana mezcla simpatías con fuertes críticas dentro de su país. Los sectores conservadores recelan de ella por haber trabajado con el Gobierno de Correa, mientras los sectores correístas la consideran una traidora, por haber apoyado el Gobierno rupturista de Lenín Moreno, aliado del expresidente hasta poco después de su llegada al poder.

Espinosa ha planteado su candidatura como un «puente» entre los Gobiernos que mantienen posiciones encontradas con respecto a Venezuela, que es el punto de ruptura de las relaciones continentales.

Cuenta con el apoyo decidido de México, Argentina, Nicaragua, y casi la totalidad de los países caribeños. Perú, que retiró esta semana a su candidato, el embajador Hugo de Cela, por falta de apoyos, podría decidir la elección. En juego está la secretaría general de la OEA para los próximos cinco años.

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